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lunes, 11 de octubre de 2010

HABACUC, COMENTARIO DE - JERICO (ANTIGUO TESTAMENTO) - DICCIONARIO BIBLICO ARQUEOLOGICO






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HABACUC, COMENTARIO DE - EDOM, EDOMITAS

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I

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DICCIONARIO BIBLICO ARQUEOLOGICO


H

HABACUC, COMENTARIO DE. Véase MAR MUERTO, ROLLOS DEL.

HABIRU, HAPIRU. Un pueblo conocido como habiru o hapiru se menciona por primera vez en los documentos cuneiformes de la tercera dinastía de Ur, ca. 2050 a. de J.C. y en los siglos siguientes se lo encuentra a través de todo el Cercano Oriente. Aparece en *Larsa, *Babilonia, *Mari, *Alalakh, *Nuzi, *Boghazkoy, *Amarna y *Ugarit. En Boghazkoy aparece entre las listas de las clases sociales en medio de los ciudadanos libres y los esclavos. En Mari ellos operan como bandas de seminómadas. El rey Idrimi de Alalakh habitó entre soldados habiru por siete años. Los reyes de las ciudades-estados de Palestina que escribieron las Cartas de *Amarna se quejaron de los habiru como perturbadores de la paz.

Originalmente los habiru parecen haber constituido una clase social en vez de un grupo étnico. Mientras que muchos de sus nombres son semíticos, otros nombres no semíticos aparecen también. Según George E. Mendenhall, los habiru deben ser considerados como un pueblo que vivía fuera de los límites de una determinada comunidad legal, no dominado por las leyes y costumbres de esa comunidad. El término, entonces, se refiere a un pueblo nómada, no radicado, que continuamente rondaba las comunidades civilizadas alrededor del desierto arábigo. En las Cartas de Amarna, el Habiru (o Ápiru) era un grupo fuera de la ley, o mercenarios mal pagados, al cual se unió mucha gente de las poblaciones oprimidas, en sus ataques a las ciudades establecidas.

La relación entre los hebreos bíblicos y los habiru ha sido objeto de un estudio cuidadoso. Siendo que los habiru aparecen en contextos bastante lejanos de los hebreos de la Biblia, la identificación es imposible. Es posible, sin embargo, que los hebreos fueran considerados en el mismo sentido que los habiru en el período anterior al establecimiento de la monarquía israelita. Abraham es llamado “el hebreo” (Gn. 14:13) en un contexto en el cual él está mezclado con las luchas políticas de su tiempo. La mayoría de los usos bíblicos del término hebreo aparecen en contextos en los cuales los israelitas se identifican a sí mismos con otros pueblos o en los cuales otros pueblos discuten a los israelitas (véanse Gn. 39:14, 17; 40:15; 41:12; 43:32). Mientras que todos los habiru no eran hebreos, los israelitas eran considerados como habiru por las gentes entrelas cuales vivían.

BIBLIOGRAFIA: Moshe Greenberg, The Hab /piru, American Oriental Society, New Haven, Conn., 1955. Jean Bottero, Le Probleme des Habiru, Imprimerie Nationale, Paris, 1954.

HABOR, RIO. Según la Biblia, el río Habor (2 R. 17:6) fue uno de los destinos de los israelitas exiliados por los asirios del reino del norte, tradicionalmente las “diez tribus perdidas”. En los tiempos partos, el área por un breve tiempo albergó a un estado judío virtualmente autónomo.

I. Descripción y Ubicación. El río Habor puede ser dividido en dos partes muy diferentes. La mitad superior corre hacia el sureste desde su nacimiento en Ras-el-Ayin cerca del antiguo *Gozán hacia su conjunción con el río Jaghjagha. Las dos corrientes reciben, durante la temporada de lluvias, numerosos tributarios del norte a lo largo de su curso, de tal manera que abrazan lo que una vez fue un área muy fértil que se asemejaba a un delta del río al revés. La mitad baja fluye hacia el sur entre las montañas de Abd-el-Azis y de Sinjar y hacia adelante a través de un área mayormente estéril hasta unirse al Eufrates arriba de *Terqa. Este es el valle del alto Habor, dotado con los remanentes de 500 o más colonizaciones antiguas (tells), las cuales en el período de la antigua Babilonia albergaban una población calculada en 50.000 habitantes, aunque ahora está relativamente despoblado.

II. Exploración de la Región. Aunque numerosos exploradores y arqueólogos habían cruzado la región del Habor en décadas anteriores, fue una expedición británica bajo M. E. L. Mallowan que primero emprendió un reconocimiento completo tanto del “triángulo” de Habor como del bajo Habor en 1934–35. La gran posibilidad de la primera área condujo a excavaciones sistemáticas en dos sitios, Shagar Bazar y Brak, en la mitad oriental del triángulo. Otras campañas en estos sitios en 1936–38 dieron por concluido el trabajo. Los esfuerzos franceses y sirios han tenido éxito en identificar algunos de los otros sitios en el área desde la Segunda Guerra Mundial (véase más adelante). Para la parte occidental del triángulo, véase GOZAN.

III. La Región de Habor en Tiempos Prehistóricos. Hallazgos superficiales por todo el “triángulo” de Habor indican que el área estaba ocupada por los más antiguos agricultores, quienes probablemente abandonaron el área de las lluvias de las tierras altas de Anatolia al norte para penetrar en el sur tanto como les fuera posible sin la ayuda de la irrigación. En Shagar Bazar, como en Gozán, la cerámica sin pintura data desde finales del período neolítico; en los tiempos calcolíticos se encuentra tan al sur como Brak y la loza de Halaf toma su nombre de la región (véase GOZAN.)

IV. El Tercer Milenio. El último período protoliterario y los períodos completes de la primera dinastía están bien representados en Brak y Shagar Bazar, los sitios más sistemáticamente excavados de la región. Tal vez los hallazgos más característicos del primer período son los miles de “ídolos-ojos” de Brak los cuales en algunos círculos han sido tomados como evidencia de un culto muy extendido del sol y la luna como “ojos” gemelos del cielo en el pre y proto-histórico Cercano Oriente (véase Bibliografía). Estos ídolos y otros objetos que incluyen particularmente bolitas se hallaron en y debajo de los cimientos de un templo repetidamente reconstruido en el mismo sitio.

También en este sitio, las excavaciones de Brak revelaron un palacio inesperado identificado por los ladrillos inscritos como perteneciente a Naram-Sin de *Acadia (ca. 2252–2216 a. de J.C.).

Hay evidencias tanto literarias como de inscripción en cuanto a las conquistas de los reyes sargónicos en el norte de Mesopotamia, pero los extensos remanentes del palacio de Brak son los testigos más impresionantes encontrados hasta ahora acerca de la extensión de la influencia acadia en el área. Los gobernadores neosumerios de la tercera dinastía de Ur (ca. 2111–2004 a. de J.C.) parecen haber perpetuado el dominio sureño aquí al final del milenio.

V. La Era de Mari. A principios del segundo milenio, todo el valle de Habor estuvo dominado por *Mari, en el Eufrates, unos 80 kms. debajo de la confluencia del Habor. El triángulo de Habor fue conocido como Idamaraz en este tiempo. Numerosos nombres de lugares que figuran en la correspondencia de Mari deben buscarse en esta área, aunque frecuentemente es difícil establecer correlaciones definitivas entre los antiguos nombres y los sitios modernos. Durante el período de la supremacía de la antigua Asiria en Mari, una de las residencias reales de Asiria estaba ubicada en Shubat-Enlil en esta área; algunos eruditos la identificarían con Tell Hamidi o Tell Lelan, otros con Shagar Bazar, mientras que otros piensan que Shagar Bazar debería más bien identificarse con Harsi o Kirdahat. Identificaciones positivas hasta ahora son posibles en únicamente cuatro sitios de esta área: Tell Barri (al oriente de Shagar Bazar y el norte de Brak en el río Jaghjagha) con Kahat; Nisibis (donde el Jaghjagha cruza la frontera turca) con Nasibina; Amuda (al occidente de Nisibis) con Urkish y Tell Halaf con Gozán.

kms. kilómetros

Arqueológicamente, este período está bien definido en la región, ya que produjo la característica cerámica pintada a la cual Mallowan ha dado el nombre de loza de Habor (Khabur). Se ha encontrado también al oriente y al occidente del triángulo de Habor, pero en ninguna otra parte con tal abundancia; aún más, puede ser fechada de una manera más o menos rigurosa al intervalo de ca. 1900–1600 a. de J.C., en base a sus textos cuneiformes encontrados y asociados con la loza en Brak y especialmente en Shagar Bazar.

VI. El Período Hurrita. El triángulo de Habor fue el primer asiento de un estado hurrita independiente en Mesopotamia, ya que el texto más antiguo hurrita ahora conocido es una inscripción de un rey llamado Dish-atal quien gobernó Urkish (véase más arriba) en el último período sargónico. Unos cuantos nombres hurritas también aparecen en las tabletas de la antigua Babilonia de Shagar Bazar. Así no es de sorprenderse encontrar el corazón del estado de *Mitanni en esta área en la mitad del segundo milenio (véase bajo GOZAN), Mitanni era hurrita en lenguaje y en alto grado en población, aunque gobernado por una aristocracia indoariana. Entre sus rasgos culturales distintivos estaba generalizada la crianza de caballos, las carreras de caballos y por lo tanto es interesante notar que ya se mencionan caballos en los textos de la antigua Babilonia en Shagar Bazar. No hay textos, (hurritas o de otra clase), de la región en este período, pero los de Nuzi, Ugarit, Anatolia y Egipto afirman el papel vital desplegado por los hurritas de Mitanni tanto en lo cultural como en la transmisión de la literatura babilónica a los heteos y aun, se cree, a los israelitas (véase Bibliografía) y también en lo político. El registro de la cerámica, por otra parte, está bien documentado aquí y de nuevo es un estilo distintivo que une el triángulo de Habor con sus vecinos orientales y occidentals de las mismas latitudes; es una cerámica lujosa conocida indistintamente como mitania, hurrita o nuzi.

VII. El Período Asirio. El colapso de Mitanni parece haber traído consigo una declinación marcada en las fortunas del triángulo de Habor, especialmente en su mitad oriental, donde los sitios principales (Shagar Bazar y Brak) parece que nunca han sido reconstruidos después de ca. 1400 a. de J.C., tal vez porque la cima de sus promontorios había llegado a ser muy pequeña. Estando ubicado en el camino de la expansión *asiria hacia el oeste, el área a su debido tiempo llegó a caer bajo el gobierno asirio, la mayoría del cual fue dividido entre las provincias de *Gozán, Isalla (Huzirina) y Nasibina (Nisibis). Su importancia para la historia bíblica se halla especialmente en que los israelitas deportados de la Transjordania, Galilea y Samaria fueron instalados sucesivamente sobre el Habor, “el río Gozán”, por Tiglat-pileser III (1 Cr. 5:26), Salmanasar V y Sargón II (2 R. 17:6; 18:11). Como en el caso del último exilio babilónico, estas colonias debieron haber sido más durables que lo que se ha deducido de la historia de las “diez tribus perdidas”, porque no sólo aparecen nombres personales israelitas en documentos cuneiformes y arameos del período neoasirio, sino que el área continuó siendo un próspero centro judío de la vida provincial aun después de la caída de Asiria y Babilonia, sin duda fortalecida por nuevos grupos de emigrados de Palestina. Josefo, por ejemplo, registra la existencia de un enclave judío virtualmente autónomo en el área en los tiempos partos y que continuó floreciendo como un centro de la vida y la educación judías en el período sasánido como está afirmado en el Talmud babilónico.

BIBLIOGRAFIA: Allen H. Godbey, The Lost Tribes a Myth, Durham, North Carolina, Duke University Press, 1930. M. E. L. Mallowan, “The Excavations at Tall Chagar Bazar and an Archaeological Survey of the Habur Region, 1934–35”, Iraq, III, 1936, págs. 1–86; IV, 1937, págs. 91–177 más xii–xix; “Excavations at Brak and Chagar Bazar”, ibid., IX, 1947, págs. 1–266 más i–lxxxvi. C. J. Gadd, “Tablets from Chagar Bazar (and Tall Brak)”, ibid., IV, 1937, págs. 178–185; VII. 1940, págs. 22–66. Margarete Riemschneider, Augengott und Heilige Hochzeit, Leipzig, Koehler und Ameland, 1953. E. A. Speiser, “The Hurrian Participation in the Civilization of Mesopotamia, Syria and Palestine”, Journal of World History, I, 1953–54, págs. 311–327. W. J. Van Liere, “Nouvelle Propspection Archéologique dans la Haute Jézireh Syrienne”, Les Annales Archélogiques de Syrie, IV–I, 1954–55, págs. 129–148 más i–iv y mapa (con J. Lauffray); “Urkis, Centre Religieux Hurrite”, ibid., VII, 1957, pp. 91–94; “Notice Géographique sur le Site de la Ville de Kahat - Tell Barri”, ibid., XI–XII, 1961–62, págs. 163 y sigtes. con mapa. Georges Dossin, “Le Site de la Ville de Kahat”, ibid., págs. 197–206 más i–ii.

HADATU (ARSLAN TASH). Hadatu fue un puesto de guarnición asirio y residencia real en la segunda mitad del siglo VIII a. de J.C., el cual dominaba la llanura de Sarug(i) cuyo nombre sobrevive en el nombre propio bíblico Serug (Gn. 11:20-23; 1 Cr. 1:26) y en la villa moderna de Seruj.

I. Nombre y Ubicación. Las ruinas de Hadatu, llamado Arshan Tash (“león negro”) por la población seminómada Kurdish del área en conformidad de los 2 colosales leones asirios de cinco patas que dominaban el lugar, están ubicadas ca. 32 kms. hacia el sur de Sarug y a unos 50 kms. hacia el oriente de *Carquemis, en Siria, inmediatamente al sur del límite turco. En su día, Hadatu sirvió como la última estación antes del Eufrates en el camino desde Asiria el cual alcanzaba el río en *Til-Barsib. Su identificación está basada en las inscripciones de Tiglat-pileser III encontradas in situ. Su nombre es una traducción asiria de una palabra aramea para “nuevo (pueblo)”.

II. Historia del Descubrimiento. La primera visita registrada al sitio fue la del teniente Lynch (de la Marina de los Estados Unidos) y Eden (de la Marina Real de Inglaterra) en 1836. Desde 1883 hasta 1925, numerosos arqueólogos regresaron al sitio, y algunos de sus monumentos fueron recuperados durante este tiempo. Las excavaciones formales fueron conducidas por Thureau-Dangin en 1928, después de una corta visita exploratoria en el año anterior y los resultados fueron publicados en 1931 (véase Bibliografía).

III. Historia del Sitio. Aparte de una pequeña capilla del período helenístico, la evidencia de ocupación de Hadatu está limitada al período neoasirio. Más especialmente, la ciudad floreció durante el reinado de Tiglat-pileser III (744–727 a. de J.C.), quien reconquistó todo el norte de Siria para Asiria y fundó centros provinciales como Hadatu para servir el propósito múltiple de controlar la población nativa, asegurar el imperio contra las invasiones foráneas y controlar las ambiciones de gobernadores locales asirios. Además, Hadatu en particular servía también como una estación en el camino asirio hacia Siria y como una residencia real durante las breves paradas del rey en sus campañas occidentales. Como tal, ha dejado uno de los mejores ejemplos de una residencia provincial asiria real y además de las esculturas y relieves que decoraban esta residencia, la colección más importante de marfiles “asirios” encontrados fuera de Cala. Con la captura de la cercana Carquemis en 717 a. de J.C. Hadatu perdió mucha de su importancia, aunque aún está mencionada en el “censo” asirio del distrito de Harán que probablemente data del siglo VII (véase HARAN). Y Asurbanipal (668–623 a. de J.C.) parece hablar de éste como un lugar de partida para su segunda campaña contra Arabia. Un memorial de esta campaña puede aún estar preservado entre los hallazgos de Hadatu, ya que éstos incluyen algunos fragmentos de marfil inscritos en arameo con una dedicatoria a un cierto Hazael, “el maestro”, o sea, rey. Es muy difícil que éste sea el Hazael bíblico, el rey de Damasco de la última parte del siglo IX a. de J.C. (1 R. 19:15, 17, etc.); pero es más posible que sea Hazailu, gobernador de Qidru (el Cedar bíblico) cuyo hijo (o hermano) Uaité fue el blanco de la expedición de Asurbanipal. En el período helenístico, el sitio de Arslan Tash pudo haber estado ocupado por la estación llamada Banata o Balata en los itinerarios.

IV. El Amuleto Hadatu. En 1933, después de las excavaciones formales de Hadatu, el conde du Mesnil du Buisson adquirió allí un amuleto que data probablemente del siglo VII a. de J.C., y que ilustra muy bien los intercambios culturales de la totalidad de la región hacia el fin del período asirio. En forma y tipo se aproxima a las tabletas asirias y babilonias lamashtu, designadas como hechizo contra las enfermedades, etc.; los dibujos de demonios y deidades en él son parte del estilo sirio-heteo, y la inscripción misma está en un dialecto cananeo, muy posiblemente hebreo. Sin embargo, la población para la cual fue destinado fue casi ciertamente aramea.

BIBLIOGRAFIA: Eckhard Unger, Die Reliefs Tiglatpilesers III. aus Arslan Tash - Publications des Musées d’Antiquités de Stamboul VII, 1925. Max Freiherr von Oppenheim, “Eine unbekante Statue aus dem Serudj”, Miteilungen der Altorienta lischen Gesellschaft, IV, 1928–9, págs. 155–162 and pls. ii–vii. Francois Thureau-Dangin et al., Arslan-Tash —Bibliothèque Archéologique et Historique, XVI, 1931. William F. Albright, “An Aramaean Magical Text in Hebrew from the Seventh Century, B.C.”, BASOR, 76, 1939, págs. 5–11. Theodore H. Gaster, “A Canaanite Magical Text”, Orientalia, XI, 1942, págs. 41–79.

HAMAT. Hamat, sobre el río Orontes, en Siria, está ubicada en la ruta comercial principal que va desde el Asia Menor hacia el sur. Era el centro de un reino independiente, al límite sur del cual estaba la frontera norte de Israel (véanse Nm. 13:21; Jos. 13:5; Jue. 3:3). El rey Toi de Hamat fue amigable con David (2 S. 8:9, 10). Posteriormente, sin embargo, Salomón controló Hamat (2 Cr. 8:4) y el territorio fue conquistado por Jeroboam II (ca. 780 a. de J.C., 2 R. 14:28) y Sargón de Asiria (ca. 721 a. de J.C., véase 2 R. 18:33, 34). Algunos de los habitantes de Hamat fueron transportados por los asirios a Samaria (2 R. 17:24) de acuerdo con su política de reasentar los pueblos capturados.

Una expedición arqueológica danesa bajo H. Ingholt excavó Hamat en una serie de campañas entre 1932 y 1938. Doce niveles de ocupación fueron descubiertos, el más antiguo de los cuales data de los tiempos neolíticos. No hay evidencia de restos de los hiksos, indicando esto que la ciudad fue destruida durante ese período. Importantes inscripciones jeroglíficas heteas han sido descubiertas en Hamat. (Véase HETEOS).

HAMURABI. Ver BABILONIA Y HAMURABI, CODIGO DE.

HAMURABI, CODIGO DE. Este famoso código de leyes fue promulgado por Hamurabi, el 60 rey de la primera dinastía de Babilonia. De los 11 reyes de esta dinastía, su reinado de 43 años fue el más largo. Muchas inscripciones dan un buen relato de su vida y testifican de su sabio gobierno y de su brillante administración. El solidificó los pequeños estados de Babilonia en un reinado poderoso y unificado. Sus conquistas no sólo cubrieron el valle de Mesopotamia sino que aun se extendieron hacia el oeste hasta el mar Mediterráneo. La fecha de su reinado ha sido incierta hasta que *Mari, la ciudad-estado en el lado occidental del río Eufrates, ca. 418 kms. al norte de Babilonia, fue excavada. Los excavadores encontraron allí muchas tabletas que dan una historia cierta de la edad patriarcal. Un relato de la conquista de Mari data del 320 año del reinado de Hamurabi (1728–1686 a. de J.C.).

BASOR Bulletin of American Schools of Oriental Research

No sólo era Hamurabi un gran genio militar, sino que también fue notable por sus logros literarios. La extensión de su reinado y las necesidades sociales económicas y legales de su pueblo demandaban un código de leyes para encarar estas situaciones, ya que los códigos legales hasta entonces conocidos eran inadecuados. Un estudio comparative del Código de Hamurabi conotros códigos anteriores muestra que él los usó como base. El código más antiguo que ha sido descubierto hasta la fecha es el de un rey sumerio, Ur Nammu, y data de ca. 2050 a. de J.C. Ur Nammu trata de los problemas de los usureros, las medidas y pesas justas, la protección de los huérfanos y las viudas de aquellos que les robarían y de la opresión del pobre por el rico.

RETRATO DE HAMURABI labrado en una tableta de piedra caliza. Cortesía del Museo Británico.

Otros dos códigos son muy similares en arreglos y contenidos. Uno que quizá ejerció mayor influencia fue el semítico, antiguo babilónico (el mismo lenguaje usado por Hamurabi), el Código del reino de Eshnunna. Este data de alrededor del 2000 a. de J.C. y pertenece al reinado del rey Bilalama. Fue encontrado en Tell Abu Harmel, cerca de Bagdad, Iraq, en 1945 por el Directorio de Antigüedades Iraquí. Las dos tabletas encontradas han sido traducidas por Albrecht Goetze de la Universidad de Yale. Otro código fue el sumerio del rey Lipit Istar de Isin que fue encontrado aproximadamente hace medio siglo por la expedición de la Universidad de Pensilvania en Nippur, Iraq. Este no fue estudiado adecuadamente y por lo tanto no fue publicado sino hasta 1947. Esto fue hecho por Samuel N. Kramer del Museo de la Universidad de Pensilvania. Las 7 tabletas escritas en sumerio contienen leyes que muestran cómo los reinos de las pequeñas ciudades habían tratado de enfrentar las situaciones locales. Sin embargo, al formular las leyes necesitadas, Humurabi usó sus códigos y los de otros países conocidos, de modo que muchas de sus leyes no las inventó él. Es evidente que el suyo no es el más antiguo código de leyes. Sin embargo, es el documento legal más extenso y más completo que se haya descubierto hasta hoy en el Cercano Oriente.

El Código de Hamurabi fue grabado en ambos lados de un pilar de piedra diorite negra de ca. 2, 5 mts. de altura. Fue colocado en Esagila, el templo de Marduk en Babilonia, donde la gente podía verlo y leerlo.

Fue, sin duda, usado durante ca. 500 años hasta su desaparición en el siglo XI a. de J.C. Su existencia se desconocía hasta diciembre de 1901 cuando M. J. de Morgan, un arqueólogo francés, excavó en el sitio de la antigua acrópolis de Susa (la Susa del libro de Ester) encontrando partes de una estela rota de diorite negra con su tope redondeado. Aunque estaba rota en 3 partes fue fácilmente restaurada. Medía alrededor de 2 mts. de circunferencia en su base y 1, 5 mts. en la parte superior y estaba cubierta con escritura cuneiforme (acadia y asirio-babilónica), con la excepción de 5 columnas que habían sido borradas con el propósito de eliminar una inscripción de victoria o dedicación por algún gobernador elamita, tal vez Shutruk-Nahhanti (ca. 1207–1171 a. de J.C.) quien había borrado la estela de Naram-Sin de igual manera. Este gobernador evidentemente lo tomo como un trofeo de victoria cuando asoló Babilonia en el período de su declinación. Ahora está en el Louvre en Paris, Francia.

Un fragmento de otra estela, que contiene una parte del epílogo fue también encontrado por de Morgan en Susa. Las líneas finales de esta estela parecen indicar que había sido puesta en Ebarra, el templo de Samas, en Sippar. Esta inscripción infiere que el original había estado en el templo de Marduk en Esagila de Babilonia. Así pues, copias del original fueron depositadas en diferentes ciudades del imperio de Hamurabi. La gran estela rota, con el Código de Hamurabi, clama ser el original. Otro fragmento, que no pertenece al gran pilar, contiene el texto de la columna 41, líneas 72–80.

mts. metros

El Código de Hamurabi, que data ca. el 1723 a. de J.C.(el 20 año del reinado de Hamurabi), es la inscripción babilónica más larga que jamás se haya encontrado, conteniendo ca. 4000 líneas de las cuales 2614 aún existen. Es uno de los ejemplos más bellos de la escritura cuneiforme babilónica arcaica. En la parte superior del anverso hay unbajo relieve que muestra al rey recibiendo las leyes de Samas, el dios sol, una semejanza a la experiencia de Moisés al recibir los diez mandamientos en el monte Sinaí. Debajo del bajo relieve hay 16 columnas de texto, que contienen 1.114 líneas de escritura de las cuales 4½ columnas constituyen el prólogo. Había originalmente 5 columnas más pero éstas habían sido borradas por el rey elamita. En el reverse hay 28 columnas (con más de 2500 líneas de escritura)de las cuales 5 columnas forman el epílogo. Así pues, hay 65 leyes en el anverso y ca. otras 34 leyes fueron borradas en la parte inferior; el reverse contiene 183 leyes. El código total tenía originalmente alrededor de 282 leyes inscritas en la estela.

LA ESTELA DEL CODIGO DE HAMURABI. El original se encuentra en el Louvre de París. Cortesía del Instituto Oriental.

El código se divide en 3 partes principales: el prólogo que contenía la dedicación a Samas, el dios sol; el código de leyes en detalle y el epílogo. El professor Lyon de Harvard afirma: “En el arreglo experto de su material, el código nunca ha sido superado y ni siquiera ha sido alcanzado” (“The Structure of the Hammurabi code”, JAOS, Vol. XXV, pág. 254).

Mientras este código no trata de leyes religiosas ni de religión como lo hizo el código mosaico, sin embargo, acepta la religión de Babilonia y sus dioses como puede verse en el prólogo; por ejemplo, la dedicación del código a Samas, el dios sol.

Las leyes de este código tartan de 3 clases de ciudadanos: (1) El “awelum” —hombre libre de la clase alta, un aristócrata y caballero (professional, militar o comerciante). Pritchard traduce “seignior” — “el señor feudal o propietario de la tierra” ANET, pág. 166). (2) Los “mushkenum” —hombre libre de la clase media, un ciudadano privado, que podría llamarse un hombre pobre, aun uno que fue esclavo alguna vez. (3) El “arud” o “wardu”, el esclavo.

Las clases anteriores son tratadas de una manera diferente en el código, siendo mayors las penalidades por las injusticias hechas a un aristócrata que por las iniquidades a miembros de las clases bajas. La lex talonis, la cual fue usada en el código mosaico es básica. Significaba “ojo por ojo y diente por diente”. A uno que golpeara a su padre se le amputaba la mano, como podría hacerse con el médico que hubiera hecho mal uso de su práctica médica.

En el prólogo el rey reconoce su deuda hacia los dioses y reconoce sus poderes y actos generosos al elevarlo a él transformándolo de un pastor a gozar de una elevada posición como gobernante.

En seguida, Humurabi da, en prosa, las leyes de su reinado. Treinta y dos ofensas son nombradas en el código en las cuales la pena de muerte está prescrita. Debe notarse que las ofensas por los hombres libres ricos, las mujeres inmorales, las monjas y artesanos son especialmente señaladas. Algunos de los crímenes mencionados son: (1) Hechicería (véanse Ex. 22:18; Dt. 18:10; Nm. 5:11–28). (2) Falso testimonio (véase Dt. 19:18, 19). (3) Robo, como el robo de la propiedad del templo o del estado, recibir bienes robados, el robo en un incendio, el vender la propiedad perdida, el robo en el camino (véanse Ex. 22:1–4, 9; Lv. 6:3–5; Dt. 21:1–9). (4) Secuestro (véanse Ex. 21:16; Dt. 23:15). (5) Deserción o apropearse de la propiedad de un soldado falsamente. (6) Cobrar demasiado y permitir a los ilegales congregarse en una taberna atendida por mujeres, o una monja visitando una taberna (véase Dt. 23:17). (7) Construción defectuosa de un edificio que causare la muerte de un propietario. (8) Incesto o adulterio (véase Lv. 19:20–22; 20:10; Nm. 5:11–28). (9) El pegarle a uno de los padres (véase Ex. 21:5, 6). (10) Homicidio (véase Ex. 21:15).

JAOS Journal of the American Oriental Society
ANET Ancient Near Eastern Texts, J.B. Pritchard, ed.

El método de ejecución no esté siempre especificado. Los 3 tipos mencionados son la hoguera, ahogar y la pira.

Además de la pena de muerte, era impuesta la mutilación corporal por crímenes específicos que no merecían la muerte. Esto podía tomar la forma de una marca sobre diferentes partes del cuerpo; el cortarle la oreja, la mano, la lengua o el pecho o destruirle un ojo. La lex talonis, la ley de la retribución era básica tanto en el Código de Hamurabi como en el mosaico.

Algunas de las ofensas y sus penalidades eran: (1) Un hijo que le pega a su padre, pierde su mano. (2) Al que le destruye el ojo a un hombre libre se le destruye el suyo propio. (3) Al que le rompe el hueso a un hombre libre se le rompe su propio hueso. (4) Al que le rompe el diente a un hombre libre se le rompe el suyo propio. (5) A un médico que causa la muerte o pérdida de un ojo en una operación mayor se le corta su propia mano.

Un tercer método de castigo era el imponer multas, dependiendo la cantidad de la clase de ciudad a la que la persona culpable pertenecía. A la persona culpable se le requería hacer restitución. Si era un aristócrata la pena era treinta veces por uno; si era un ciudadano privado era diez veces por uno. Si era un hombre rico y libre el que cortaba un árbol de propiedad de otro sin su consentimiento, la penalidad impuesta era una suma monetaria; si el buey de un hombre libre rico corneaba a una persona, era impuesta una multa en efectivo.

El código contenía leyes referentes a honorarios y salarios. El médico recibía un pago por una operación. La cantidad pagada por el hombre libre era de diez siclos de plata; de un hombre liberado era de cinco siclos; y de un esclavo, dos siclos. El interés sobre el dinero prestado era el mismo para todas las clases (véanse Ex. 21:2-6; 22:17; Dt. 15:17, 18; 25:11-13).

Los salarios de ciertos trabajadores eran fijados por ley. El barquero, cosechador, trillador y el pastor eran pagados anualmente; los salarios del ladrillero, carpintero, cantero, artesano, lechero y sastre eran pagados diariamente, así como el arriendo de un animal doméstico para trillar o arar un carro de bueyes y su conductor y una carreta, carro o bote (Ex. 22:10-13).

Lo más importante son las leyes en relación con la familia, con respecto a los derechos de propiedad, derechos de los hijos y el divorcio (véanse Ex. 21:17; Nm. 27:8-11; 36:2-12; Dt. 21:15-21; 22:13-21).

La esclavitud era una institución reconocida. Había dos clases—temporal y permanente. El esclavo temporal era una persona que se había vendido a sí misma o a algún miembro de su familia para pagar una deuda. Debía servir 3 años, y en el 40 año era restaurado a la libertad (véanse Ex. 21:2–11; Dt. 15:12–18). Los esclavos permanentes eran los extranjeros, generalmente los cautivos de guerra. Estos eran comprados en el mercado de esclavos. Su vida era difícil y si alguno se rebelaba contra su dueño, se le cortaba una oreja (véase Jos. 9:16–27).

El código termina con un largo epílogo en el cual Hamurabi habla de sus nobles hazañas, su honesta administración y su preocupación por los intereses de su pueblo. Ordena que cada oficial y gobernador bajo él obedezca toda ley y mandamiento y termina pronunciando bendiciones sobre los administradores fieles de las leyes y terribles maldiciones sobre quienes fallen, sea por negligencia o porque busquen destruirlas.

El código mosaico o hebreo tiene mucho en común con elCódigo de Hamurabi, aunque varía debido a las diferencias culturales y religiosas entre Israel y Babilonia. El código bíblico reconoce únicamente a Jehová como el Dios de Israel y está particularmente adaptado al pueblo que acaba de abandonar el estado de esclavitud. ElCódigo de Hamurabi presupone la vida urbana del sur de Mesopotamia con sus mercaderes y su cultura altamente civilizada.

BIBLIOGRAFIA: Encyclopedia Britannica, 1954 edition., Vol. 2, págs. 862–64, Vol. 11, p. 134. Robert F. Harper, The Code of Hammurabi, King of Babilonia, 2nd. ed., University of Chicago Press, 1904. Sabitino Moscati, The Face of the Ancient Orient, Quadrangle Books, Chicago, 1960, caps. 2 y 3. George Contenau, Everyday Life in Babylon and Assyria, St. Martin’s Press, Inc., New York, 1954. Encyclopedia Americana, New York, 1941, Vol. 13, págs. 666–668. Ancient Near Eastern Texts, Rev. ed. Princeton University Press, Princeton, New Jersey, 1955. Jack Finegan, Light from the Ancient Past, Princeton University Press, Trenton, New Jersey, 1959. Albert T. Clay, Light on Old Testament from Babel, 2nd. ed., Sunday School Times, Co., Philadelphia, Pa., 1907. Ira M. Price, The Monuments and the Old Testament, Revised and enlarged by O. R. Sellers and E. L. Carlson, Judson Press, Philadelphia, Pa., 1958. G. R. Driver and John C. Miles, The Babylonian Laws, Clarendon Press, Oxford, England, 1952. Cyrus Gordon, Hammurabi’s Code, Quaint or Forward Looking? Rinehart, New York, 1957.

HANA, HANANEOS. Véase TIRQA.

HARAN, HARRAN. La moderna villa de Harán en el sur de Turquía, ocupa la esquina sudoriental del sitio del antiguo y medieval Harán, una estación importante en las rutas que iban desde la Mesopotamia hasta el Mediterráneo (véase Ez. 27:23). Era tambíen el punto medio en la migración de Taré y su familia desde Babilonia hasta Canaán.

I. Normbre y Ubicación. Harán está situado a unos 16 kms. al norte del ferrocarril Berlín-Bagdad, por lo tanto, de la frontera Siria, en la confluencia de 2 wadis los cuales en el invierno se unen al río Balikh inmediatamente más abajo de su fuente. Está estratégicamente situada alrededor de la mitad de caminoentre *Gozán y Carquemis sobre el camino oriente-occidente que une el Tigris con el Mediterráneo, en el punto mismo donde la ruta norte-sur junto con la de Balih unen el Eufrates con Anatolia. Este es por lo tanto el cruce tradicional de las principales rutas desde Mesopotamia en el oeste y noroeste y su nombre mismo implica esto en acadio (y sumerio).

Har’ra-nu (y el sumerio harran) significa “ruta”, “viaje”, “caravana”, etc., yalgunas de las primeras referencias al lugar escriben el nombre en plural, “rutas” o con la señal que representa un crucero. El nombre bíblico Padan-aram (Gn. 25:20, etc.) “la careretera aramea” parece identificar el mismo sitio con un sinónimo que refleja el papel que más tarde tendría como centro de colonización aramea.

II. Ocupación y Exploración del Sitio. Desde sus comienzos registrados hasta el día presente, Harán ha estado constantemente ocupada reteniendo su nombre original al través de los siglos. Uno no puede por lo tanto hablar del descubrimiento del sitio. Aun su exploración ha sido limitada por los numerosos e importantes restos medievales que cubren el estrato más antiguo. Aunque varios arqueólogos y exploradores desde R. C. Chesney en 1850 hasta T. E. Lawrence en 1911 lograron llegar a un sitio algo inaccesible, las excavaciones actuate s no empezaron sino hasta 1950, cuando Seton Lloyd exploró el sitio para una expedición conjunta anglo-turca en 1951–52.

ed. editor, edición

Aun entonces, los hallazgos principales de interés para los períodos bíblicos en Harán consistieron de tres estelas neobabilónicas vueltas a usar como tablones para pavimento en las tres diferentes entradas a la gran Mezquita de Harán (véase Bibliografía). Estas fueron descubiertas en 1956 por D. S. Rice cuya muerte posterior paralizó temporalmente las excavaciones.

III. Historia del Sitio.

A. Harán en la “Era Patriarcal”. En 1959, un solo sondeo cerca del centro del gran promontorio de Harán produjo alguna cerámica del tipo de la edad del bronce intermedio I; pero para el resto de su historia no hay registros arqueológicos y se debe confiar en la evidencia de las fuentes escritas. Estas mencionan primeramente a Harán en una carta dirigida a Yasma-Adad, el virrey asirio de *Mari (ca. 1790 a. de J.C.). Otra carta entre dos oficiales del rey Zimri-Lim de *Mari (ca. 1780–1759 a. de J.C.) muestra que Harán en un período en general coetáneo con la edad patriarcal de Israel era un centro importante de los “benjamitas” seminómadas. Específicamente, en esa carta se alerta al rey de Mari a que concluya una alianza formal entre Asditakin, quien, según otra carta de un grupo no publicado aún, era entonces rey de Harán y los (otros) reyes de Zalmaqum por una parte y los jeques y ancianos de los “benjamitas” por la otra. Esta alianza fue concluida en el templo del dios luna Sin en Harán. Esto muestra, entonces, que el culto al dios luna, bien conocido por Harán en épocas posteriores, se remonta por lo menos hasta el período de la antigua Babilonia y, además, que éste era el centro o límite de la tierra de Zalmaqum sobre el alto río Balih. Este territorio fue objeto de una gran campaña por Shamshi-Adad I de *Asiria (ca. en 1815–1782 a. de J.C.) y probablemente llegó a ser vasallo de él junto con Harán. Pero a su muerte, el antiguo imperio asirio se deshizo, Mari vino a ser independiente otra vez y en sus luchas con otros grandes poderes así como con los nómadas sin duda no podía mantener su dominio sobre Harán. Hamurabi, de Babilonia (ca. 1792–1750 a. de J.C.), quien eventualmente emergió como el victorioso de estas luchas, tampoco afirmó haber conquistado ya sea a Harán o a Zalmaqum. Y fue así, aparentemente, un principado independiente al mismo tiempo cuando, se puede suponer, las tradiciones bíblicas pueden reflejarse en el viaje de Abraham y su familia a la región (Gn. 11–25). Estas tradiciones también apoyan la evidencia cuneiforme por lo menos en dos maneras: (1) la migración de la familia de Abraham se asemeja a lo que parece haber sido el movimiento del culto de la luna de Ur a Harán, tal vez alrededor del fin del período neosumerio (ca. 2000 a. de J.C.) y (2) los nombres personales de los patriarcas reflejan los nombres geográficos del área de Harán. Específicamente Serug, el abuelo de Taré, puede ser comparado con la ciudad de Sarugi (moderna Seruj) a unos 56 kms. al oeste de Harán; y Nacor, su padre (y segundo hijo) con la ciudad de Nahur, probablemente situada en el alto *río Habor, hacia el oriente de Harán. El propio nombre Tera ha sido identificado con Til (sha)-Turahi al sur de Balih, de Harán, y su tercer hijo, Harán, recuerda el nombre de Harán aunque los dos nombres se escriben en forma diferente en hebreo. De todas maneras, las cartas de Mari documentan el estado político, social y económico de los asuntos en la latitud de Harán lo cual hace enteramente plausible la colonización allí de por lo menos cinco generaciones de miembros pastoriles de la familia de Abraham. Albright, además, ha sugerido que ellos aprovecharon la posición estratégica comercial de Harán para entrar en un comercio extensivo sobre caravanas de asnos (BASOR 163) en conjunto con Abraham y Lot, el hijo de su hermano Nacor, quien emigró hacia Damasco, Canaán y Sinaí.

B. Harán en la Ultima Parte del Segundo Milenio. Como el resto del norte de Mesopotamia, Harán entra en una edad oscura durante la última parte del siglo XVIII; en efecto no se menciona en las fuentes cuneiformes del período mitano. Pero probablemente perteneció a ese estado hurrita ya que el dios luna (Sin) de Harán (?) es invocado en los tratados. *mitanos con los *heteos, y también que Harán fue capturada junto con otros centros mitanos cuando se oye de él nuevamente en el siglo XV. Nominalmente, su conquistador es él mismo un hurrita, Matiwaza; pero en realidad, este yerno de *Suppiluliumas no fue más que un peón en los planes del rey heteo; él conquistó al legítimo gobernador mitano, Shuttarna III, con la ayuda de Piyashilli, hijo de Suppiluliumas de *Carquemis y quien entonces tuvo que ceder Harán y sus otras conquistas al occidente del río Habor a este último.

A la muerte de Suppiluliumas, muchas de las dependencias heteas se levantaron en revuelta pero su segundo hijo y sucesor, Murshilis II (ca. 1334–1306 a. de J.C.), restableció la autoridad hetea en la mayoría de ellas, incluyendo a Harán. Sin embargo, para este tiempo, Asiria era de nuevo una potencia que debía reconocerse en el norte de Siria. La primera mención de Harán en los documentos de Asiria media ocurre bajo Adad-nirari I (ca. 1304–1273 a. de J.C.), quien brevemente conquistó los estados vasallos heteos aun hasta el Eufrates y quien tomó el título del “rey del mundo” para sí mismo. Su hijo Salmanasar I (ca . 1272–1243 a. de J.C.) repitió estas hazañas como lo hizo su nieto Tukulti-Ninurta I (ca. 1242–1206 a. de J.C.) si se puede aceptar el testimonio de uno de sus descendientes. Está en duda si estas fueron conquistas de mucha duración, o si estaban dirigidas especialmente a dominar las nuevas olas armadas de colonizadores arameos que ya comenzaban a posesionarse de esa región así como tambíen para completar el decaimiento de la autoridad hurrita y hetea en esta área. Para esto último, el golpe de gracia real vino de otra fuente, la invasión de las gentes del mar (ca. 1200 a. de J.C.), la cual despedazó el imperio heteo en Anatolia y desequilibró el balance tradicional de poder en el antiguo Cercano Oriente.

No fue sino hasta finales del siglo XII que el Cercano Oriente se recuperó de este golpe. Como el resto de Siria del norte, Harán era ahora un centro gubernamental de la colonización aramea dirigido por sucesores reales o pretendidos de las antiguas estirpes reales heteas. Sin embargo, no se conoce a ninguno de estos gobernantes por nombre y en todo caso debieron haber sido a menudo verdaderos vasallos de Asiria, por lo menos en los períodos de fortaleza asiria. De otra manera, un gobernante como Tiglat-pileser I (ca. 1114–1076 a. de J.C.) podría difícilmente haber cazado elefantes en el área de Harán, como él informa. Es razonable suponer que él y su sucesor más fuerte pusieron los fundamentos del concepto de Harán como tierra de la corona asiria en el primer milenio.

C. Harán, Tierra de la Corona Asiria. Aunque es incierto determinar cuándo Harán pasó a estar bajo el directo gobierno asirio, es claro que fue de entre las primeras de las provincias más distantes ya que siempre gozó de un status especial dentro del imperio; era leal al rey cuando otras provincias se rebelaron; nunca fue objeto de una campaña asiria registrada en el primer siglo; y aun asiló a los últimos defensores asirios cuando las ciudades capitales del imperio ya habían caído. La solicitud desplegada en Harán por los reyes asirios fue probablemente debida, no tanto a su importancia religiosa (la cual se admite que se remonta por lo menos a los tiempos de la antigua Babilonia, véase el punto anterior III A), como a su significado estratégico y comercial (véase lo anterior, I).

“Hacia el oeste toma su rumbo el curso del imperio” bien podría aplicarse a la Asiria de los siglos X y IX a. de J.C., cuando las barreras naturales y las potencias rivales bloqueaban todas las otras direcciones. El Eufrates era el límite natural de estas primeras conquistas, como lo había sido en el segundo milenio y al principio Harán se convirtió en un centro administrativo para todas las conquistas del lado asirio del río. Su gobernador era el tartan (hebreo tartan), el comandante militar de rango más elevado en Asiria, cuya posición era secundaria sólo a la del rey en las listas epónimas. Ya para el 814 se conoce uno de ellos, Belu-balat, por nombre, y su influencia creció junto con su provincia. Este sistema estaba, sin embargo, lleno de peligros, porque en una época de debilidad asiria, como fue la primera parte del siglo VIII, el tartanu en Harán podía rivalizar con el rey en Cala mismo, y por lo menos uno de ellos, Shamshi-ilu, gobernó el área y además, gran parte del imperio asirio en independencia casi total (véase TIL-BARSIB III D) entre ca. 780 y 750 a. de J.C. Para prevenir tales situaciones, Tiglat-pileser III dividió las provincias más grandes en enclaves más pequeños poco después de su ascenso en 745 a. de J.C., y Harán, aunque continuó bajo la responsabilidad del tartanu, fue particularmente reducido en tamaño. (La Septuaginta parece conservar un recuerdo de este evento en Amós 1:15, donde se lee Harán por Bet-Edén). Harán aparentemente no aceptó resignadamente esta reducción, a lo cual debió haberse adherido también Salmanasar V, el sucesor de Tiglat-pileser. Estos dos reyes formaron una dinastía separada, y tal vez no totalmente legítima a los ojos de los nativos, y la nobleza asiria atrincherada en Harán parece haberse unido a la de Asur en los levantamientos que instalaron a Sargón II (literalmente “el rey legítimo”) en 722 a. de J.C. De cualquier manera, ambas ciudades fueron premiadas por el nuevo monarca con títulos especiales que restauraban sus antiguos privilegios. Después del 686 a. de J.C., los puestos de tartanu y gobernador de Harán parecen haber sido separados, pero esto no implica otra reducción más y la lealtad de los reyes asirios al culto de Sin en Harán es afirmada y premiada por una visión oracular que estimuló a Esar-Haddon a lanzarse a la conquista de Egipto (ca. 673 a. de J.C. véase ANET p. 450). Asurbanipal (668–623 a. de J.C.) obedientemente restauró el templo de Sin en Ehulhul y una especie de censo de la provincia que ha sido comparado con el Doomsday Book de la Inglaterra medieval (véase Bibliografía) describe de una manera única las condiciones sociales y económicas del área total de Harán en esta época. La vida cultural de Harán también floreció durante el siglo VII; aunque no tenemos textos literarios del lugar, la impresionante biblioteca privada de un sacerdote asirio descubierta en Sultan Tepe, a unos 24 kms. al norte, muestra señates de dependencia en una escuela más grande de Harán. En efecto, Harán aun sobrevivió a la destrucción de las grandes ciudades capitales de Asiria en 614–612 a. de J.C., porque fue aquí que el último rey de Asiria, Asur-ubalit II, hizo un último esfuerzo desesperado por salvar y restaurar el imperio, y no fue sino hasta que él huyó a Harán en 610 a. de J.C., que la ciudad fue saqueada y ocupada por los medos y el destino de Asiria quedó finalmente sellado.

D. Harán después de los Asirios. Virtualmente sola entre los grandes fuertes asirios, Harán recobró su gloria bajo los neobabilonios y sobrevivió por muchos siglos después como el centro de sucesivas formas de adoración a Sin, el dios-luna. Sin era particularmente venerado por el piadoso Nabonido, hijo y sucesor de Nabucodonosor II. Para desesperación de los antiguos sacerdotes de Marduk en Babilonia, él separó los templos de adoración a la luna en Ur en Babilonia, Harán en el norte de la Mesopotamia y en el oasis Teima en Arabia para su propia adoración personal. Su propia madre, Adad-guppi, sirvió como suma sacerdotisa de Sin durante la mayor parte de su larga vida de 104 años, y sus propias inscripciones, así como las de su hijo, registraron la historia de este tan importante siglo. De acuerdo con ellos, Harán yacía desolado (es decir, en posesión de los medos) por 54 años (610–556 a. de J.C.) hasta el mismo principio del reinado de Nabonido (555–539 a. de J.C.); una visión informó al nuevo rey, en palabras sorprendentemente semejantes a Isaías 44:28–45:1, que Marduk levantaría “su ungido” Ciro para dispersar a los medos. Algún tiempo después, Nabonido, recordando la visión, reconstruyó Ehulhul y consagró de nuevo Harán a la adoración de Sin. Este papel lo retuvo hasta la caída del imperio neobabilónico. Celebrada como la Carrhae donde Craso encontró su muerte (54 a. de J.C.) a manos de los partos, Harán fue sucesivamente gobernada por zoroastrianos, (nestorianos) cristianos, musulmanes y cruzados, pero jamás dejó de perpetuar sus antiguos cultos asirios, especialmente bajo los sabeos (ca. siglo IX d. de J.C.), una secta particular de adoradores de la luna, algunas veces conocidos simplemente como harranianos. De modo que, después de una moda pasajera, las tradiciones mesopotámicas sobrevivieron en Harán más tiempo que en cualquiera otra parte.

BIBLIOGRAFIA: C. H. W. Johns, An Assyrian Doomsday Book (—Assyriologische Bibliothek, XVII), Leipzig, J. C. Hinrichs, 1901. William F. Albright, “The role of the postdiluvian patriarchs in Hebrew history”, JBL, XLIII, 1924, págs. 385–393. Georges Dossin, “Benjaminites dans les textes de Mari”, Melanges SyriensDussandBibliotheque Archéologique et Historique XXX, 1939, págs. 981–996. Julius Lewy, “The late Assyro-Babylonian Cult of the Moon …”, HUCA XIX, 1946, págs. 405–489. Roger T. O’Callaghan, Aram NaharaimAnalecta Orientalia, XXVI, 1948. Seton Lloyd and William Brice, “Harran”, Anatlolian Studies, I, 1951, págs. 77–111. D. S. Rice, “Medieval Harran”, Ibid., II 1952, págs. 36–84. C. J. Gadd, “The Harran Inscriptions of Nabonidus”, ibid., VIII, 1958, págs. 35–92 and pls. i–xvi.

HASIDISMO. Véase SECTAS JUDIAS.

HATTINA. Véase TELL TA’YINAT.

HATTUSAS. Véase BOGHAZKOY.

HAZOR. El centro cananeo más poderoso de la alta Galilea en los tiempos de Josué fue Hazor, ubicado a corta distancia al suroeste del lago Huleh. Las cartas de *Amarna indican una rivalidad durante el siglo XIV a. de J.C., entre el rey de Hazor y el rey de Tiro. En los tiempos de Josué, Jabín de Hazor organizó una coalición de gobernadores cananeos para prevenir la expansión de Israel en el territorio del norte de Palestina (Jos. 11:1-5). Josué sorprendió a sus enemigos en las aguas de Merom (Jos. 11:7), el cual por algún tiempo fue identificado con el lago Huleh, al norte del mar de Galilea; pero ahora más plausiblemente asociado con las fuentes que fluyen hacia el sur por la villa de Meiron al oeste de Safed La batalla se transformó en derrota al escapar los cananeos hacia el norte rumbo a las ciudades costeras. Allí mismo, “volviendo Josué, tomó en el mismo tiempo a Hazor y mató a espada a su rey” (Jos. 11:10). La ciudad fue destruida por Josué; pero evidentemente fue reedificada muy pronto ya que otro Jabín de Hazor oprimió a Israel durante el período de los jueces (Jue. 4:2). Esta vez Hazor parece haber sido definitivamente aplastado (Jue. 4, 5), ya que fue incorporado a la tribu de Neftalí y fue fortificado por Salomón (1 R. 9:15).

Ubicada en la parte extrema norte de Israel, Hazor estuvo expuesta a los peligros de invasión y, durante el siglo VIII a. de J.C., Tiglat-pileser III de Asiria conquistó la ciudad (2 R. 15:29). Sus habitantes fueron llevados al exilio y la ciudad nunca volvió a recuperar su importancia anterior. El sitio de Hazor fue identificado por John Garstang con el promontorio conocido como Tell el-Qedah, ubicado a 8 kms. al suroeste del lago Huleh, durante una excavación de prueba en 1926. Garstang regresó al Tell el-Qedah en 1928, pero la empresa arqueológica principal empezó allí en 1955 cuando Yigael Yadin llevó a cabo la primera de una serie de excavaciones para la Expedición Arqueológica de la Universidad Hebrea James A. de Rothschild. El promontorio fue uno de los más impresionantes en Palestina cubriendo 10 ha. y alcanzando una altura de 40 mts.

d. de después de Jesucristo
JBL Journal of Biblical Literature

Yadin se propuso determinar los límites de la antigua Hazor, investigar los inveles de su ocupación, fijar las fechas de la destrucción final de la ciudad y conocer todo lo posible en cuanto a la historia social, económica, política y militar de Hazor. Antes que las excavaciones empezaran, hubo una amplia evidencia de que Hazor fue una de las grandes ciudades de la antigüedad. Se la menciona en los *textos de execración egipcia escritos ca. 1900 a. de J.C. los cuales citan enemigos potenciales del imperio egipcio entre las provincias. Varias cartas de Mari (Tell Hariri) en el Eufrates medio (ca. 1700 a. de J.C.) mencionan a Hazor. Un poco más tarde, leemos de embajadores que viajaron de Babilonia a Hazor para ver a su rey.

Durante los siglos XV y XIV, Hazor fue incorporada al imperio egipcio y es mencionada entre las ciudades conquistadas por los faraones Thutmose III, Amenhotep II y Seti I. Cuatro de las cartas de Amarna mencionan a Hazor y ésta es mencionada también en el famoso papiro egipcio del siglo XIII conocido como el papiro Anastasi I.

Los excavadores trabajaron en dos lugares distintos en las inmediaciones de Hazor. El primero fue el tell mismo en forma de botella y el segundo fue un altiplano rectangular situado inmediatamente al norte del promontorio. Las excavaciones empezaron en el promontorio propiamente dicho cerca de una línea de columnas descubiertas por John Garstang en 1928. Durante 1955, Yadin descubrió 4 estratos, el más alto de los cuales resultó ser los restos de una colonización humilde de la última parte del siglo VIII y la primera parte del siglo VII a. de J.C. El 20 nivel parece haber sido el de la ciudad israelita destruida por Tiglat-pileser III en 732 a. de J.C.

En él había hermosos basaltos y vasos de cerámica, junto con pesas de telar y otras herramientas de artesanía. Muchos estaban intactos y en sus posiciones originales, indicando que la población huyó apresuradamente y no regresó. Un objeto Interesante del 3er. nivel (siglos VIII y IX a. de J.C.) era la manija de un espejo o cetro hecha de hueso que representaba una deidad alada tomada del “ árbol de la vida”, de una clase conocida en Fenicia. El 40 nivel es del período de Acab (874–852 a. de J.C.). Su estructura más imponente fue un edificio público ca. 15 por 20 mts. que contiene 2 hileras de columnas de piedra, 9 pilares en cada hilera, cada una de 2 mts. de altura. La mayoría estaba todavía intacta.

La cerca rectangular del norte produjo restos de una ciudad bien edificada que fue destruida durante el siglo XIII y que nunca fue ocupada nuevamente. Los pisos de las casas estaban cubiertos con cerámica micena de la edad del bronce superior. Dos pequeños templos cananeos fueron también descubiertos en niveles sucesivos desde los siglos XIV y XIII. Uno de ellos contenía la escultura de una figura de hombre en basalto, sentado sobre un trono en un nicho central alto sobre el piso. Se lo ve sosteniendo una copa, y a su izquierda hay varias estelas de basalto, una de las cuales tiene la representación de dos manos extendidas en oración, y están rodeadas por un disco solar dentro de una media luna. Al extremo de la hilera hay un basalto ortostático sosteniendo una escultura de la cabeza y patas delanteras de un león en su lado angosto y un relieve de un león agachado con el rabo entre las patas en su lado ancho. Estas con representaciones de la religión y arte de Hazor antes de la conquista.

EXCAVACIONES EN HAZOR dirigidas por Yigael Yadin, demuestran que la ciudad tuvo alguna vez 40,000 habitantes. Cortesía del Consulado General de Israel.

ha. hectárea(s)

UN ALTAR CANANEO EN HAZOR. Cortesía de la Oficina de Información de Israel.

Las excavaciones en las partes central y oriental del cercado revelan edificios del siglo XIII construido sobre las ruinas de ciudades anteriores, el más antiguo remontándose al período de los hiksos (siglo XVIII a. de J.C.). Un cementerio de la edad del bronce intermedio tenía tumbas labradas en la roca con cerámica y escarabajos sagrados cerca de los esqueletos. Fueron descubiertos dos hornos, uno de los cuales servía para derretir los metales y el otro, probablemente, se usaba para hornear la cerámica. Tres puntas de flechas de la última parte de la edad del bronce se encontraron en excelente estado de conservación. Lo más interesante de todo fue un pequeño fragmento de un jarrón del siglo XIII ostentando dos letras del así llamado *alfabeto proto sinaítico, el predecesor de la antigua escritura hebrea. Esta es la primera ocasión del uso de esta escritura en Galilea. Las excavaciones indican que la Hazor cananea era una de las grandes ciudades en Canaán. Su población ha sido calculada en 40.000 habitantes.

HEBRON. Hebrón, ubicada a 30 kms. al suroeste de Jerusalén, está a 927 mts. sobre el nivel del mar, siendo así la ciudad de Palestina de mayor altitud. Fue conocida por los patriarcas bíblicos como Quiriat-Arba, “tetrápolis”. Abraham pasó mucho de su tiempo en las cercanías de Hebrón habiendo comprado un lote para la sepultura de su familia a un capitán heteo llamado Efrón, quien vivía cerca.

En la época de la invasión de Josué, Hebrón estaba aliado con Adonisedec de Jerusalén en un intento por impedir que Israel siguiera avanzando (Jos. 10:1-27). Después de la muerte de Josué, Caleb logró conquistar la región de Hebrón de manos de los anaceos (Nm. 13:22, 28, 33).

David gobernó en Hebrón como rey de Judá por 7½ años antes de cambiar la capital a Jerusalén, más al norte. Absalón nació en Hebrón y cuando se rebeló contra su padre David, intentó establecer su cuartel general allí (2 S. 15:7–10).

Hebrón no ocupó un lugar de importancia en la historia posterior del Antiguo Testamento y no es mencionada en el Nuevo Testamento. Hebrón parece haber sido un centro de cerámica real durante el siglo VIII a. de J.C., ya que numerosas asas de jarrones han sido encontradas por toda Palestina llevando la inscripción “perteneciente al rey: Hebrón”.

Después del exilio, los judíos colonizaron de nuevo Hebrón (Neh. 11:25); pero en años posteriores los idumeos avanzaron hacia el norte hasta Hebrón cuando su tierra en el sur del mar Muerto fue tomada por los árabes nabateos. Durante las guerras macabeas, Hebrón fue conquistada por los judíos (164 a. de J.C.) y en años siguientes, se levantaron edificios en el sitio tradicional de la cueva de Macpela y en Mamre.

HELIOPOLIS. Cuando los mercaderes madianitas llevaron a José como esclavo a Egipto, lo vendieron a un oficial del faraón, quien tenía por nombre Potifar (Gn. 37:36). El nombre de Potifar significa: “regalo de Re”, el dios-sol egipcio cuya adoración se centraba en On, una ciudad conocida por los griegos como Heliópolis, “La Ciudad del Sol”. Una variante del nombre Potifar es Potifera, el nombre del sacerdote de On que dio a su hija Asenat en matrimonio a José (Gn. 41:45). Algunas veces se le daba a On el nombre más complete On-mehit, “el On del Norte”, para distinguirlo del On del Sur al que los griegos llamaban Hermontis. Jeremías (43:13) usa el nombre semítico Betsemes (“casa del sol”) para referirse a Heliópolis.

UNA VISTA DE HEBRON. Una mezquita dentro de la ciudad, la mezquita Al-Haram Al-Ibrahimi, contiene el sitio tradicional de Macpela donde Abraham, Sara, Isaac, Rebeca, Lea y Jacob fueron sepultados. Cortesía del Departamento de Turismo de Jordania.

La moderna Heliópolis está ubicada ca. 11 kms. al noreste del centro de El Cairo, no lejos del aeropuerto. Hay pocos remanentes antiguos y “La Ciudad del Sol” es ahora un elegante suburbio. La tradición dice que la santa familia viajó a Heliópolis en su huida a Egipto (Mt. 2:13, 14). El visitante aún puede ver el así llamado árbol de la virgen y la noria en donde María y el infante Jesús descansaron durante su viaje. En realidad, el árbol sicómoro, el cual supuestamente dio sombra a María, fue plantado durante el siglo XVII y el pozo de la Virgen estuvo asociado en tiempos precristianos con la adoración al dios sol, a quien Heliópolis estaba dedicada. La leyenda cristiana dice que el niño Jesús milagrosamente creó la noria después de lo cual su madre, María, lavó sus ropas en ella. Una leyenda egipcia, mucho más antigua, afirma que el diossol lavó su rostro en el pozo cuando se levantó de la tierra por primera vez.

Alrededor del 730 a. de J.C., un guerrero sudanés (cusita) llamado Pi’ankhy marchó desde Napata, su capital hacia el norte, y obtuvo el control de Egipto. Las dinastías libias que le precedieron habían dejado la nación desunida y en desorden, así que Pi’ankhy no encaró ninguna resistencia unida. Después de dominar a los gobernadores locales, él hizo una peregrinación a Heliópolis donde, en las palabras de su estela conmemorativa dijo: “Su purificación fue realizada y él fue limpio en el estanque de Kebeh y bañó su cara en el río Nun, en el cual Re se lava su rostro.” La leyenda del río Nun refleja el concepto egipcio de un caos punitivo del cual se dice que el sol emergió. Esta leyenda fue mejorada en tiempos cristianos y aplicada a Cristo. Se dice que todos los ídolos de Heliópolis cayeron con su rostro en tierra ante la Virgen y su niño.

Del antiguo esplendor de Heliópolis nada permanece en la superficie excepto un obelisco de granito erigido para celebrar el jubileo de un faraón del siglo XX antes de Cristo. Originalmente este obelisco marcaba la entrada al gran templo en Heliópolis el cual era segundo en tamaño a aquel de Amón en *Tebas. Fue en este templo de Heliópolis que Potifera, el suegro de José, funcionaba como sacerdote de Re.

Durante el nuevo reino de Egipto, el faraón Thutmose III erigió varios obeliscos en Heliópolis. Dos fueron llevados a Alejandría por el prefecto romano Barbarus en el año 23 a. de J.C. Uno de éstos fue derribado durante el terremoto de 1301. Mahoma Alí, gobernador egipcio de 1805 hasta 1849, dio este obelisco caído a los británicos quienes no hicieron nada con él hasta 1877 cuando Erasmo Wilson le pagó a John Wayman Dixon, un ingeniero, para que lo trasladara hasta la ribera del Támesis en Londres. El segundo obelisco fue llevado a Nueva York por el teniente comandante H. H. Corringe de la marina de los Estados Unidos, y está ahora ubicado en el Parque Central de Nueva York. Incongruentemente, estos obeliscos son conocidos comúnmente como las agujas de Cleopatra. En verdad, fueron labrados un milenio antes del tiempo de Cleopatra. En 1912, mientras excavaban en Heliópolis para la Escuela Británica de Arqueología, Flinders Petrie y R. Engelbach descubrieron los fragmentos de otro obelisco. Estos fueron llevados al museo de El Cairo.

A través de la historia de Egipto, Heliópolis fue notable tanto por su magnífico templo como por la sabiduría de sus sacerdotes. Durante el siglo V a. de J.C., el historiador griego Herodoto visitó Heliópolis y aprendió allí mucho de los sacerdotes. El escribe: “Fui a Heliópolis … ya que los heliopolitanos son estimados como los más eruditos de todos los egipcios” (Historias ii. 3). Una tradición que no tiene ninguna base en hechos, pero que ilustra la fama de Heliópolis, afirma que el filósofo Platón estudió allí por 13 años.

HERODIANAS, TUMBAS. Detrás del hotel del Rey David en Jerusalén están los restos de un antiguo mausoleo construdo con grandes pedras. Además del mausoleo, hay una cueva frente a la cual está una gran piedra rodante que fue usada para cerrar los sepulcros (véase Lc. 24:2). Josefo, en su obra Guerras de los Judios, menciona un monumento a Herodes que puede identificarse con la cueva. Los miembros de la familia herodiana fueron enterrados allí, aunque Herodes mismo fue enterrado en el *Herodium cerca de Belén.

HERODIUM. El Herodium, ubicado al sur de Jerusalén, a una distancia de 12 kms. (4 kms. al sureste de Belén), es el lugar del entierro de Herodes el Grande (Mt. 2:20). Aquí, sobre la cima de una montaña, Herodes empezó la construcción de un palacio-fortalezamausoleo ca. 24 a. de J.C., al cumplir los 50 años de edad. La mayor parte del trabajo en el complejo del palacio debió haberse completado para el 15 a. de J.C., ya que Herodes enseñó el lugar a su amigo Agripa en ese año (Ant. XV, ix. 4). A principios de su carrera (40 a. de J.C.), Herodes había derrotado a sus enemigos partos en ese lugar (véase Guerras I. xiii. 8), un hecho que explica su deseo de construir aquí un monumento a su nombre.

Alrededor de la base (635 mts. de altura) del monte Herodium (759 mts. de altura) sobre el cual uno de los palacios de Herodes fue emplazado (él también tenía palacios en Cesarea, Machaerus, Masada, Jerusalén, Jericó, Samaria, etc.), había varios apartamentos, edificios públicos, graneros y fuentes los que cumplieron varias funciones administrativas y estéticas. El agua era suplida al Herodium por un acueducto que venía desde Artas, los restos del cual están todavía visibles. Como Josefo lo señala:

PIEDRA RODANTE QUE SELLA “LA TUMBA FAMILIAR DE HERODES” en Jerusalén. Cortesía de Gerald Larue.

Cuando esta boda terminó (matrimonio de Herodes, ca. 25/24 a. de J.C., con Mariamne II), él construyó otra ciudadela en ese lugar donde había conquistado a los judíos cuando fue echado de su gobierno y Antígono se gozó. La ciudadela (esto es, el Herodium), está distante de Jerusalén alrededor de doce kms., (griego sesenta estadios). Por naturaleza era fuerte y encajaba para tal edificio. Es una especie de montículo moderado levantado a una altura mayor por la mano del hombre, y tenía la forma del pecho de una mujer. Está cercado por torres circulares, y tenía un ascenso directo el cual estaba compuesto por escalones de piedra pulida en número de doscientos.

Dentro hay apartamentos reales y muy ricos, de una estructura que ofrecía tanto seguridad como belleza. Alrededor de la base hay habitaciones de tal estructura que también son dignas de verse, tanto por otros aspectos, como también por el agua la cual es traída de una gran distancia y a un gran costo, ya que el lugar mismo está desprovisto de agua. La llanura que está alrededor de la ciudadela está llena de edificios, no es inferior a ninguna ciudad en grandeza y tiene un montículo sobre éste al estilo de un castillo (Ant. XV. ix. 4).

Además del Herodium, Herodes tenía una cantidad de fortalezas en la cima de la montaña diseminadas por sus territorios (Alexandrium, Hyrcania, etcétera). Esto lo capacitaba para mantenerse en contacto con los eventos importantes de su reino por medio de señales de fuego, un método antiguo de comunicación usado en el Cercano Oriente ya para el siglo XVIII a. de J.C., como se puede ver por los textos de Mari (véase George Dossin, “Signaux lumineux au pays de MariRevue d’ Assyriologie 35, 1938, 174–186).

I. Trabajo Arqueológico en el Herodium. Durante ca. 100 años los arqueólogos han señalado la esperanza de que el Herodium pudiera excavarse. De Saulcy deseaba excavarlo y expresó su intención de hacerlo (véase L. F. J. C. de Saulcy, Histoire d’ Herod, Paris, Libraire de L. Hachette et Cie., 1867, pág. 378). Watzinger también señaló: “Una exploración arqueológica de los edificios de Herodes (en el Herodium) no solamente aclararía ciertos problemas de historia del arte antiguo, sino también nos capacitaría por primera vez para trazar un cuadro escrito, efectivo del ambiente en el cual Jesús creció y enseñó” (véase Carl Watzinger, Denkmaler Palastinas, Leipzig, J. C. Hinrichs’sche Buchandlung, 1935, II, 56).

Watzinger, como se sabe ahora, fue demasiado optimista en esta opinión. Empezando en el verano de 1962, las excavaciones se han llevado a cabo en el Herodium por una expedición italiana bajo Virgilio Corbo. (Las temporadas de 1962 y 1963 representan el trabajo hecho en la época de este escrito.) Con todo, el cuadro del primer siglo, como se esperaba, fue distorsionado de alguna manera por los ocupantes posteriores del sitio. Ya que, como los recientes materiales del mar Muerto del Murabbáat informan, Ben Koseba también usó las instalaciones del Herodium para almacenar grano para sus tropas. El siguiente texto es típico de toda una serie de documentos nuevos que hablan de las actividades de Ben Koseba:

El vigésimo de Shebat, año dos, de la liberación de Israel por Simeón, hijo de Koseba, el príncipe de Israel. En el campo en el cual está el Herodium, Eleazar, hijo del siloíta (uno de Silo), declara a Hilel, hijo de Garis, ‘Yo, de mi propia libre voluntad, he tomado un arriendo de una finca de su parte, una parcela de tierra la cual es mía con el derecho de cultivarla y se encuentra en Ir Nahash. La he tomado en arriendo de parte de Simeón, el príncipe de Israel, por cinco años. (Si la antes mencionada tierra no es cultivada…se retornará y se perderá) completamente. La he tomado en arriendo de tu parte en este día hasta el fin de la víspera del año de remisión. Yo te pagaré el arriendo aquí, cada año, en grano de buena calidad y puro: cuatro coros y ocho sehas, los cuales serán sometidos para el “diezmo” (¿diezmo religioso?)… después que túhayas deducido el “diezmo” (¿un arriendo exigido?) el cual enviarás a la tesorería del Herodium cada año. Este documento es válido y me obliga de acuerdo a sus términos.’ Eleazar, hijo del siloíta, por sí mismo; Simeón, hijo de Koseba, por su orden. (Murabba’at 24B).

La traducción de Milik ha sido corregida aquí a la luz de las observaciones de Y. Yadin sobre este pasaje. Véase J.T. Milik en P. Benoit, J. T. Milik y R. De Vaux, Discoveries in the Judean Desert II, Les Grottes de Murabba’at, Oxford: Clarendon Press, 1961, pág. 125; Y. Yadin, “¿Fue el cuartel general de BarKokhba el Herodium?” (en Hebreo), Ha’aretz, Tel Aviv, Marzo 10, 1961, pág. 10, véase también I.E.J. 11, 1961, 51, 52.

Las excavaciones de Corbo también han revelado que el sitio estuvo habitado nuevamente en el período bizantino (siglo V) por un grupo de cristianos.

Respecto del período del Nuevo Testamento mismo, las excavaciones no sólo han revelado el daño hecho a las paredes del Herodium por las poderosas máquinas de sitio romanas (ballistae) sino también se han desenterrado varias ostrakas griegas y hebreas (aún no publicadas), puntas de flechas y decoraciones plastificadas en las paredes moldeadas artísticamente. Esto debió ser lo que Josefo quiso decir cuando habló del “embellecimiento más elaborado” de este Herodium “judío”. Un sistema de baños romanos bien elaborado con un apodyterium (cuarto de vestir), un frigidarium (baño frío) y un tepidarium fue también descubierto. Evidencias de que el Herodium también estuvo ocupado por las tropas de Ben Koseba han salido a luz como se esperaría del documento antes citado (para el informe de Corbo, véase “Gebal Fureidis: Risultati della prima campagna di scavi all’ Herodion”, La Terra Santa, Agosto, Settembre, Ottobre, 1962, págs. 231–235. véase también Liber Annuus, 1962–63).

II. La Tumba de Herodes en el Herodium. La tumba de Herodes no ha sido encontrada aún en el Herodium. Hasta tiempos recientes, la mayoría de los eruditos ha sido de la opinión de que la tumba pudiera localizarse dentro del palacio mismo en la cima de la montaña (véase C. Schick, “Der Frankenberg”, Z DPV, 1880, págs. 88–99). De Saulcy conjeturó que estaba en la isla en medio del estanque o en unas cavernas cercanas (op. cit., págs. 374 y sigtes.) El asunto aún permanece incierto. Por medio de Josefo, sin embargo, se tiene alguna evidencia en cuanto a la clase de tumba en la cual Herodes debió haber sido sepultado. En vez de seguir la costumbre de la gente común que juntaba los huesos de sus muertos y los depositaba en pequeños osarios después que la carne se había descompuesto, Herodes fue probablemente sepultado en un féretro de tamaño normal, que era más apropiado para la realeza (como Helena de Adiabene, cuya cámara mortuoria descubrió L. F. J. C. de Saulcy). Esta probabilidad llega a ser casi una certidumbre cuando se recuerda que Herodes tenía un número de tales ataúdes de tamaño normal a mano en su palacio en Jerusalén (véase Ant. XV. iii.2 - en donde se indica que Alejandra y Aristóbulo buscaron escapar del palacio de Herodes escondiéndose en sarcófagos de este tipo).

HETEOS. El pueblo llamado “heteo” ha sido conocido en la era cristiana desde el Antiguo Testamento, pero la mayoría de las referencias bíblicas de ellos no señalan más que un grupo étnico insignificante que vivía en el centro de Palestina (Gn. 15:19–21; Jos. 3:10; Nm. 13:29). Solamente unos cuantos pasajes sugieren algo más. Las esposas heteas de Salomón (1 R. 11:1) fueron extranjeras de cierta importancia. Salomón vendió caballos a los reyes de los heteos y arameos (2 Cr. 1:17). Un ejército sirio quedó aterrorizado, creyendo que Jorán de Israel había usado contra ellos los reyes de los heteos y egipcios (2 R. 7:6, 7). En la mitad del siglo XIX los registros históricos de los egipcios y asirios fueron cuidadosamente estudiados y fueron encontradas referencias al poderoso pueblo de Hatti. En la década de los 1870, fueron encontradas en Hamat y Alepo en el Norte de Siria piedras de basalto inscritas con extraños jeroglíficos. A. H. Sayce las atribuyó a los heteos. En los años siguientes fueron observados por toda el Asia Menor monumentos inscritos con la misma escritura y cuadros cortados en bajo relieve, pero especialmente concentrados en la curva del río Halys cerca de la moderna villa de *Boghazkoy.

Las excavaciones se iniciaron en Boghazkoy mismo en 1906 por la Sociedad Oriental Alemana bajo la dirección de Hugo Winckler. Más de diez mil tabletas de arcilla desenterradas en el lugar (muchas de ellas en el conocido lenguaje acadio de Babilonia) confirmaron que este montículo era en realidad el sitio de la antigua Hattusa, capital de la “tierra de Hatti”. El lenguaje de los heteos, que se sospechaba fuera indo-europeo ya por Knudtzon en 1902 en base a las cartas de Arzawa de la colección de *Amarna, fue totalmente descifrado, identificado como indo-europeo y presentado su esquema gramatical por un checo llamado Hrozny en 1915. Los texto s cuneiformes heteos empezaron a publicarse en facsímiles y en las décadas siguientes un grupo de eruditos (entre ellos Hrozny, F. Sommer, H. Ehelof, J. Friedrich y A. Goetze) adelantaron rápidamente el estudio de la gramática y lexicografía heteas. Hoy los esfuerzos de estos eruditos y otros como H. Guterbock, E. Laroche y H. Otten han sido incorporados a las gramáticas y léxicos heteos estándar (véase la Bibliografía). Las excavaciones han continuado en Boghazkoy bajo los auspicios de la Sociedad Alemana Oriental hasta el presente con breves interrupciones durante los años de la guerra. En años recientes, las excavaciones han sido dirigidas por Kurt Bittel y Henrich Otten.

I. Historia.

A. Cronología. Los puntos de vista de una cronología absoluta de la historia anatolia (especialmente hetea) dependerán de cuál de los tres esquemas cronológicos principales del segundo milenio a. de J.C., se usa. Generalmente hablando, los heteólogos prefieren una de las dos “altas” cronologías (la de Sidney Smith adoptada por el New Cambridge Ancient History o la de A. Goetze), porque la baja cronología de W. F. Albright concede poco espacio a los reinados de muchos de los primeros reyes heteos. En este artículo se sigue la cronología de Smith.

B. La Anatolia Pre-hetea. Si se fecha la llegada de los luwianos en el Asia Menor occidental ca. 2300 a. de J.C. (J. Mellaart en CAH, Vol. I, cap. XVIII) y el de los “nesitas” (grupo heteo propiamente) en el Asia Menor oriental y central ca. 2000 a. de J.C., se debe deducir que la historia de la Anatolia “prehetea” puede ser reconstruida de remanentes no literarios. Los sitios principales de los cuales los arqueólogos reconstruyen las culturas neolíticas y calcolíticas de Anatolia son Mersin, Tarsus y Sackegozu en el sur; Beycesultan, Kumtepe y Poliochni en el oeste; y Alishar, Alaca Huyuk y Buyuk Gulucek en el centro norte de Anatolia. La edad del bronce inferior en Anatolia, que se extiende desde ca. 3500 (Mellaart) hasta ca. 2000 a. de J.C., está mejor representada por los siguientes sitios: Troya (Niveles I-V), Yortan, Kusura y Beycesultan en el occidente; Mersin y Tarsus en el sur central, y Alishar y Alaca Huyuk en el centro norte de Anatolia. Es a este período (ca. 2500 a. de J.C.), casi contemporáneo con el florecimiento de las culturas sumerias del sur de Mesopotamia a que pertenecen las famosas “tumbas reales” de Alaca Huyuk.

BAJO RELIEVE HETEO que muestra una cacería de venado. Cortesía del Louvre.

C. Colonias Asirias (ca. 1900–1750 a. de J.C.). Las primeras indicaclones de la presencia de los luwianos en la Anatolia occidental son los niveles de destrucción encontrados en muchos sitios fechables en ca. 2300 a. de J.C. Las primeras indicaciones de la presencia de los heteos (nesitas) en el centro norte de Anatolia son los nombres personales heteos en los documentos de las colonias comerciales de la antigua Asiria en el área de Capadocia. Aunque algunas pequeñas colonias se esparcieron por toda la Anatolia oriental y el norte de Siria, la colonia capadocia principal fue la antigua Kanesh (la moderna Kultepe), también llamada Nesa por los heteos. Durante el siglo y medio de actividad comercial asiria en estas colonias, varios reyes gobernaron sucesivamente sobre Asiria, siendo los más importantes Erishum I, y Sargón I. La declinación y caída de las colonias en el Asia Menor coincidió con el surgimiento del antiguo imperio heteo y el eclipse de Asiria en su territorio por la primera dinastía de Babilonia.

D. El Antiguo Imperio Heteo (ca. 1680–1460 a. de J.C.).

1. Gobernadores del Antiguo Imperio.
Labarnas I 1680–1650
Hattusilis I 1650–1620
Mursilis I 1620–1590
Hantilis I 1590–1560
Zidantas I 1560–1550
Ammunas 1550–1530
Huzziyas I 1530–1525
Telipinus 1525–1500
Alluwamnas 1500–1490
Hantilis II 1490–1480
Zidantas II 1480–1470
Huzziyas II 1470–1460

ESTELA DE TESHUB, EL DIOS HETEO DE LAS TORMENTAS. Cortesía del Museo de Alepo.

2. Importantes Gobernantes y Sus Logros. Hatusilis I fue el primer rey heteo que guio a sus ejércitos a través de los pasos montañosos del Taurus en el norte de Siria. Al principio de su reinado dominó las ciudades de *Alalakh y Urshu del norte de Siria. Pero su preocupación con asuntos de Anatolia occidental (el reino de Arzawa) debilitaron su dominio sobre las posesiones sirias. Los hurritas de Hanigalbat invadieron el territorio heteo estando el rey en el occidente y lucharon en cada ciudad importante con la excepción de Hattusa. La tarea de reconquistar el territorio perdido mantuvo ocupado a Hatusilis a través del resto de su reinado. Eventualmente él pudo salir de campaña otra vez en el sureste, capturando Hashshu y Urshu y derrotando pero sin capturar a Alepo. Fue al principio del reinado de Hattusilis que la capital fue cambiada de Kussara a Hattusas, de donde el rey derivó su nombre Hattusilis.

Mursilis I fue un líder vigoroso y un sucesor digno de su abuelo. El guió al ejército heteo hasta el Eufrates para conquistar a Alepo, destruir a *Mari y arrasar y saquear a Babilonia misma (entonces gobernada por Samsuditana, el último de los gobernadores amorreos de la dinastía de Hamurabi). De acuerdo con la cronología de Smith, el saqueo de Babilonia por Mursilis tuvo lugar ca. 1590. Pero ciertos elementos rebeldes del imperio guiados por Hantilis, el cuñado de Mursilis, estaban preparando un golpe de estado. Cuando Mursilis regresó victorioso, fue asesinado. La sangre de Mursilis no trajo sino mal sobre las cabezas de sus sucesores. Durante los reinados de los cuatro reyes entre Mursilis y Telipinus el imperio se tambaleó y casi cayó, porque la disensión y el asesinato dentro de la familia real estaban minando la fortaleza del imperio.

No fue sino hasta la ascensión de Telipinus (ca. 1525) que se hizo algo para estabilizar la sucesión real. Telipinus consiguió que el rey tuviera el derecho de pasar la corona a su heredero sin la intervención del concilio de nobles (los pankus). Es probable que durante su reinado se realizó un trabajo importante en la colección oficial de leyes. El repelió a las tribus bárbaras de Gasga a una distancia segura al norte y al oriente de Hattusas, pero realistamente aceptó la pérdida de Arzawa en el suroeste y el norte de Siria en el suroeste. El es el primer rey heteo conocido que hizo un tratado con un poder foráneo (con Isputahsu de Kizzuwatna).

E. El Imperio Heteo (ca. 1460–1190 a. de J.C.)

1. Gobernadores del Nuevo Imperio.
Tudhaliyas II 1460–1440
Arnuwandas I 1440–1420
Hattusilis II 1420–1400
Tudhaliyas III 1400–1380
Suppiluliumas 1380–1340
Arnuwandas II 1340–1339
Mursilis II 1339–1306
Muwatallis 1306–1282
Urhi-Teshub (Mursilis III) 1282–1275
Hattusilis III 1275–1250
Tudhaliyas IV 1250–1220
Arnuwandas II 1220–1190
Suppiluliumas II 1190–?

2.Importantes Gobernadores y Sus Logros. El fortalecimiento de la expansión hetea comenzó con Tudhaliyas II, quien en cooperación con Thutmose III de Egipto, destruyó a Alepo en ca. 1457. Durante los años siguientes, sin embargo, el poder del imperio hurrita de Mitanni aumentó en Siria. En el occidente el imperio luwiano de Arzawa también se fortaleció a expensas de los heteos.

Tal vez el más grande y ciertamente el más famoso de los reyes heteos fue *Suppiluliumas (ca. 1380–1340 a. de J.C.). El fue responsable de la destrucción del gran reino de *Mitanni y de la anexión de la mayoría de las grandes ciudades de Siria como vasallas. En su primer intento por invadir el norte de Siria sobre los pasos del Taurus, fue rechazado y derrotado por los ejércitos de Tushratta de Mitanni. Sin acobardarse, planeó un ataque de sorpresa. Reduciendo las tribus del norte de Anatolia a sumisión, cruzó el alto Eufrates cerca de Malatya y tomó Isuwa. Siguió entonces hacia el sur, conquistando Wassukkanni, la capital de Tushratta y volvió a cruzar el Eufrates hacia el norte de Siria. Cades, Alepo, Alalakh, Nuhasse y Amurru pronto fueron sometidos. Sólo Carquemis y Ashata en el norte de Siria permanecieron leales a Tushratta. Pero ahora, una facción rebelde de Mitanni asesinó a Tushratta y en un plazo de ocho días Suppiluliumas hizo que Carquemis se rindiera a sus pies, instalando como gobernador sobre ésta a su propio hijo Piyassilis (conocido también por su nombre hurrita Sharrikushukh). Suppiluliumas obligó a todos estos nuevos estados vasallos a someterse a él por medio de un tratado. Tales tratados (llamados tratados del soberano) fueron la base de la política exterior hetea.

Durante el reínado de Mursilis II hubo poco cambio en el espacio territorial. Kizzuwatna (Cilicia) evidentemente llegó a ser una provincia hetea durante su reinado y Haremhab de Egipto constantemente agitó a los vasallos de Siria. Pero la gran contienda entre Egipto y Hatti se produjo durante el reinado de Muwatallis (ca. 1306–1282 a. de J.C.). En 1268/5 Ramesés II de Egipto se unió en batalla con los ejércitos aliados heteos en Cades. Ambos lados reclamaron la victoria, pero Muwatallis retuvo a Siria y añadió Abina (la Hoba bíblica) a sus posesiones.

Muwatallis fue sucedido por el incompetente Urhi-Teshub, quien asumió el trono con el nombre de Musilis III. Gobernó siete años y fue quitado del trono por su tío Hattusilis, quien lo desterró primero a Nuhasse en Siria y más tarde a Alashiya (Chipre). Un creciente descontento del joven estado asirio forzó a Hattusilis a hacer un tratado con Ramesés II, recibiendo este último una princesa hetea en matrimonio (ca. 1286).

Tudhaliyas IV hizo algunas campañas en el occidente, anexando la tierra de Assuwa (esta última una provincia romana de Asia). En su época, el rey de Ahhiyawa (posiblemente un gobernador aqueo) empezó a molestar las posesiones occidentales. La situación rápidamente se deterioró para los heteos. Cuando Suppiluliumas II subió al trono (ca. 1190?) los días del imperio heteo en Asia Menor estaban contados. Durante su reinado los heteos libraron dos batallas marítimas victoriosas con Alashiya, durante las cuales los marinos heteos quemaron y hundieron los barcos de Alashiya en el mar. Pero el fin llegó pronto y en el Asia menor los invasores frigios pronto reemplazaron el poder dominante de los heteos. Las ciudadesestados del norte de Siria llegaron a ser herederas de la cultura de los heteos de Anatolia. Entre estos estados “neoheteos” estaban Tabal (Tubal bíblico), Kammanu, Gugum, Arpad, Sam’al, Carquemis, Alepo y Hamath.

BIBLIOGRAFIA:

1. General. A. Goetze, Kleinasien, 2nd. ed., München, 1957. O. R. Gutney, The Hitites, 2nd. ed. rev., Penguin Books, Baltimore, 1961.

2. Historia. A. Goetze, Das Hethiter Reich (Der Alte Orient, Band 27). Leipzig, 1928. O.R. Gurney, “Anatolia: c. 1750–1600 B.C.”, Vol. II, chap. VI in The Cambridge Ancient History, Cambridge, 1962. J. Mellaart, “Anatolia: c. 4000–2300 B.C.”, Vol. I, chap. XVIII in The Cambridge Ancient History, Cambridge, 1962.

3. Ley. J. Friedrich, Die Hethitische Gesetze, Leiden, 1959. A. Goetze, “The Hittite Laws”, Ancient Near Eastern Texts, ed. J. B. Pritchard, Princeton University Press, Princeton, 1955. H. G. Güterbock, “Authority and Law in the Hittite Kingdom”, JAOS Supplement 17 (1954). H. A. Hoffner, The Laws of the Hittites, unpublished doctoral dissertation, Brandeis University, Waltham, Mass., 1963.

4. Religión. G. Furlani, La religione degli Hittiti, Bologna, 1936. H. G. Güterbock, “Hittite Religion”, Forgotten Religions, ed. V. Ferm, New York, 1949.

5. Arte y Arquitectura. E. Akurgan, The Art of the Hittites, Abrams, New York, 1962. R. Naumann, Architektur Kleinasiens von ihren Anfangen bis zum Ende der hethitischen Zeit, E. Wasmuth, Tübingen, 1955.

6. Exploración y Excavación. S. Lloyd, Early Anatolia, Penguin Books, Baltimore, 1956.

7. Idiomas. J. Friedrich, Hethitisches Elementarbuch, 2nd. ed., Heidelberg, 1960. J. Friedrich, Hethitisches Worterbuch, Heidelberg, 1952. E. H. Sturtevant and A. Hahn, A Comparative Grammar of the Hittite Language, 2nd. ed., Philadelphia, 1951.

HEVEOS. Los heveos se describen en la Biblia como descendientes de Canaán (Gn. 10:17). Sus colonizaciones existieron en la vecindad de Tiro y Sidón (2 S. 24:7), en las regiones del Líbano y del Hermón (Jue. 3:8; Jos. 11:3), y en las regiones alrededor de Siquem (Gn. 34:2) y Gabaón (Jos. 9:7; 11:19) en Palestina.

Siendo que en hebreo la escritura de las palabras heveo y horeo (*hurrita) difiere sólo en una letra, w (v) y r, y que éstas se forman similarmente en hebreo, por eso, muchos eruditos asumen un antiguo error textual e identifican a los heveos con los horeos. Este punto de vista se elabora en base a pasajes como Gn. 36:2 y 20, en el primero de los cuales, a Zibeón se lo denomina un “heveo” y en el segundo, un “horeo”. Los nombres personales horeos están confirmados en las regiones palestinenses donde los heveos bíblicos estuvieron radicados.

HIERATICA. Véase ESCRITURA.

HIKSOS. Las dinastías décimoquinta y décimosexta de *Egipto fueron formadas por gobernadores hiksos, un término que significa “gobernantes de territorios foráneos”. Fueron mayormente semitas de descendencia cananea y amorita. Los semitas se habían infiltrado en Egipto por siglos y con el tiempo llegaron a ser lo suficientemente poderosos como para establecer su propio gobierno.La capital de los hiksos estuvo en Avaris-Tanis (véase RAMESES) desde la cual gobernaron un imperio que incluía a Siria y Palestina. La carroza tirada por caballos y el arco compuesto fueron introducidos en Egipto durante los tiempos de los hiksos junto con ciertas ideas culturales y religiosas. El tipo de fortificaciones de los hiksos ha sido excavado en *Meguido, *Siquem y *Laquis. Una dinastía nativa egipcia bajo Ahmose I reconquistó el control del gobierno y expulsó a los hiksos del país. Tanis cayó en 1550 a. de J.C.

rev. revisión

HIPOSTILO. En los templos egipcios, tales como el templo de Amón, en Karnak, un número de columnas sostenía un techo plano de piedra. Los pasadizos o cámaras de tales templos fueron llamados hipóstilos, de las palabras griegas que significan “debajo de una columna”.

HIRAM. Hiram, el rey de *Tiro, subió al trono ca. 978 a. de J.C., y se convirtió en su gobernador más enérgico. El reclamó la tierra, al oriente de la isla principal que pertenecía a Tiro, mejoró el puerto y las fortificaciones de la ciudad y reconstruyó y embelleció sus templos.

Hiram proporcionó cedros del Líbano como también carpinteros y albañiles de Tiro para edificar el palacio para David (2 S. 5:11, 12). Cuando edificaba el templo, Salomón necesitó madera, oro y una cantidad de artesanos. Hiram los proveyó a cambio de productos agrícolas y tierras (1 R. 5:1-12; 7:13, 14). Veinte ciudades de Galilea le fueron dadas a cambio de oro, pero Hiram no estuvo conforme con ellas (1 R. 9:10-14).

Salomón e Hiram cooperaron en la construcción de una flota mercante para embarque en *Ezión-geber. Los tirios habían desarrollado su comercio a través del oriente del Mediterráneo y por lo tanto estuvieron en condiciones de ayudar a Salomón. Al desarrollar nuevas rutas hacia el sur en cooperación con Salomón ellos ganaron acceso a los productos del sur de Arabia y del Africa (1 R. 9:25-28).

HOR-DEDEF, LA INSTRUCCION DE. Hor-dedef fue un hijo del faraón Khufu (Cheops) quien gobernó a Egipto como el segundo rey de la cuarta dinastía (ca. 2650–2500 a. de J.C.). Hordedef se menciona junto con varios de los famosos sabios del antiguo Egipto y su sabiduría proverbial es bien conocida. El está ligado más estrechamente con Imhotep, el brillante ministro y arquitecto de Djoser, un faraón de la tercera dinastía (ca. 2700 a. de J.C.). Imhotep es responsable de la arquitectura de la pirámide escalonada, la cual parece haber sido la primera tumba de su clase construida de piedra labrada. Las generaciones posteriores consideraron a Imhotep no sólo como un arquitecto, sino también como un mago y el padre de la medicina. Los griegos lo identificaron con *Esculapio, el dios de la medicina. Hay referencias a Hor-dedef en un texto conocido como la “carta satírica” la cual parece referirse a una colección escrita de sus dichos. Sin embargo, los únicos textos conocidos de sus enseñanzas que han permanecido son pequeños trozos de dudosas traducciones y contenido. Las pocas frases que pueden ser leídas parecen dar consejos semejantes a los de otras corrientes de sabiduría: los peligros de la jactancia, la obligación de un hombre de proveer para su familia, la importancia de los deberes religiosos.

La referencia más extensa a Hordedef se encuentra en el texto conocido como el papiro de Westcar. En este relato, Khufu pide que sus hijos le cuenten acerca de las maravillas hechas por los grandes magos del pasado. Dos hijos le hablan de los actos patentes de magia logrados por destacados magos. Pero Hor-dedef conoce de un mago que aún vive, un hombre llamado Djedi, que vive en una ciudad del norte de Faiyum. Djedi es presentado como un hombre prodigioso y venerable de 110 años de edad, pero ¡capaz de comer 500 rebanadas de pan, una pierna de res, y de tomar 100 vasos de cerveza como ración de un día! (?) A pesar de esta dieta, o quizá, a causa de ésta, Djedi es un hombre de buena salud que duerme bien y no tiene problemas de tos u otras enfermedades. Se le presenta también como un hombre de capacidades poco comunes; por ejemplo, sabe cómo colocar una cabeza separada del cuerpo otra vez en él. Hor-dedef es despachado para traer a Djedi a la corte. Hor-dedef tiene éxito en su misión y presenta a Djedi a Khufu. El rey le pide que haga algunos actos de magia y Djedi acepta. Pero él también predice que la línea dinástica de Khufu será reemplazada por una nueva línea de reyes (quinta dinastía) que serán engendrados por el dios Re. Después de su presentación, Djedi es asignado a vivir en la casa de Hor-dedef y se le da una inmensa ración de comida. Hay una nota de humor en este antiguo relato el cual es característico de la literatura de sabiduría del antiguo Cercano Oriente.

BIBLIOGRAFIA: Adolf Erman, The Literature of the Ancient Egyptians, trans. Aylward M. Blackman, Methuen and Company, Ltd., 1927, págs. 36–57. J. A. Wilson, “Egyptian Instructions”, Ancient Near Eastern Texts, ed. J. B. Pritchard, Princeton University Press, Princeton, 1955, págs. 419–20.

HOREOS. Véase HURRITAS.

HURRITAS. Los hurritas aparecieron primero en la historia alrededor de la mitad del tercer milenio a. de J.C. Hasta 1925, este pueblo fue virtualmente desconocido fuera de unas pocas referencias bíblicas y nadie soñaba con que formaba parte de un grupo étnico bien extendido. Pero la evidencia arqueológica de las últimas décadas pasadas revela que los hurritas desempeñaron un papel importante en la historia del antiguo Cercano Oriente durante el segundo milenio a. de J.C.

La historia de este grupo étnico puede trazarse más o menos bien a través de nombres personales que pueden encontrarse en documentos diseminados por todo el Cercano Oriente. El registro más antiguo de nombres explícitamente hurritas viene de una tableta dedicatoria de Samarra que data de antes de Ur III. Las referencias geográficas asociadas con estos nombres indican una infiltración de hurritas en la región este del Tigris durante el período acadio antiguo. Que esta infiltración fue gradual está indicado por la ausencia de nombres hurritas durante este período en sitios importantes (por ejemplo *Nuzi, *Alalakh y *Mari) los cuales posteriormente llegaron a ser predominantemente hurritas. Muchos otros nombres aparecen durante el período de Ur III ( ca. 2060–1950). En el período de la antigua Babilonia (que comenzó ca. en 1830), algunos textos religiosos fueron escritos en Mari en el lenguaje hurrita. Un contrato de Hana encontrado en Mari es la referencia conocida más antigua a los hurritas como pueblo. Nombres hurritas se encuentran en números considerables durante este período en sitios tan al oeste como Alalakh en el norte de Siria y tan al norte como Chagar Bazar en el valle del *Habur entre el Tigris y el Eufrates y tan al oriente como Dilbat cerca de Babilonia. El movimiento principal hurrita parece haber surgido durante este período y pudo haber coincidido con la invasión de Ocad por los bárbaros guti desde el monte Zagros. Sin embargo, ya que se tiene muy poca evidencia directa, el período entre la primera dinastía de Babilonia (ca. 1800 a. de J.C. a ca. 1500 a. de J.C.) puede ser reconstruida en base a lo que se sabe del período que sigue el año 1500 a. de J.C.

I. Distribución Geográfica. El hogar original de los hurritas estaba probablemente en las montañas de Armenia. Como los textos mencionados anteriormente lo indican, los hurritas estuvieron presentes en la población de la alta Mesopotamia de la primera parte del segundo milenio a. de J.C. La población misma, sin embargo, era predominantemente semítica. En los siglos XVII y XVI hubo una gran invasión de hurritas en la alta Mesopotamia, la región del Tigris oriental, norte de Siria, Palestina y la región noroeste de los heteos. Para ser más específicos, Nuzi (debajo del río Pequeño Zab, al oriente del Tigris) fue, en el siglo XV, casi totalmente hurrita. Alalakh, en el norte de Siria, que tenía muchos hurritas en su medio en el siglo XVII, ahora tenía una abrumadora mayoría de ellos en este período posterior. Hacia el extremo occidental de la costa del norte de Siria del Mediterráneo, en Ras Shamra (el antiguo Ugarit), fueron encontrados numerosos textos compuestos en hurrita, y éstos datan de antes del 1400 a. de J.C. Algunas de las cartas de Amarna mencionan príncipes hurritas en Qatna y Tunip en la Siria central. Los textos de Taanach y Siquem en Palestina dan evidencia de hurritas también en esa región. Los egipcios llamaban a Palestina , y, en algunas ocasiones a Siria, Huru. La presencia de hurritas en Palestina también puede establecerse por la Biblia, donde ellos son llamados los horeos (véase más abajo).

trans. traducción por

Así antes del siglo XV a. de J.C., los hurritas se extendieron a través de la alta Mesopotamia desde Nuzi en el oriente hasta Ras Shamra en el oeste, y se aglutinaron en un grande y poderoso estado —el reino de *Mitanni. “Mitanni” es primeramente un término político, ya que el estado incluía más de lo que es técnicamente conocido como el territorio de Mitanni o (como en los registros mesopotámicos) Hanigalbat. El centro de este estado estaba cerca de Harrán (*Harán) en el valle del Eufrates medio y la capital fue llamada Washshukanni. Este sitio es aún incierto, pero Fekhkheriyeh generalmente se acepta como la identificación correcta. Asiria en este tiempo fue una dependencia y Mitanni dominaba el reino de Arrapkha en el oriente y el reino de Mukish al norte de Siria. Este estado tenía una población predominantemente hurrita, pero la evidencia de nombres personales indica que la mayoría de la clase gobernante en general y los reyes en particular, eran indoarianos. Esta relación entre los más numerosos hurritas y los dominantes indoarianos puede ser caracterizada mejor como una completa simbiosis.

II. Historia Política. El reinado de Mitanni probablemente alcanzó su cenit bajo Saushsatar ca. la mitad del siglo XV a. de J.C. Los documentos heteos mencionan que Saushsatar tomó una preciosa puerta de oro y plata de Asur para usarla en su palacio en Washshukanni. Los reyes de Asiria, Arrapkha y Alalakh, fueron indudablemente sometidos a él. Probablemente él controló también las áreas de Alepo y Carquemis al oriente de Alalakh y Qatna y Tunip en Siria. Saushsatar entró en conflicto con Thutmose III de Egipto sobre la posesión de Siria, y parece que fue derrotado por los egipcios perdiendo mucho de su territorio al occidente del Eufrates. Sin embargo, existieron relaciones pacíficas entre los dos países después de esto. Ya fuera bajo Thutmose III o su sucesor Thutmose IV, un tratado de amistad fue firmado entre los dos países en el cual Mitanni recibía Aleppo y el norte de Siria. Artadama I, sucesor de Saushsatar, dio su hija en matrimonio a Thutmose IV. Este procedimiento fue seguido también por Sudarna II y su sucesor Tushratta quienes dieron hijas a Amehotep III. A la muerte de ese faraón, Tushratta dio su hija a Amenhotep IV por esposa. Una voluminosa nosa correspondencia se llevó a cabo entre Tushratta y estos dos gobernadores egipcios. La tableta más grande encontrada en el material de El Amarna fue una carta compuesta casi enteramente en hurrita y dirigida a Amenhotep III. En este tiempo Tushratta era el señor de Siria y Mitannia era todavía un imperio poderoso. Conflictos dentro de Mitanni mismo, sin embargo, y el surgimiento al poder de Suppiluliumas, el gran rey heteo, pronto anticiparon serios problemas en el futuro. Egipto falló en venir en ayuda de su aliado. Tushratta sufrió una derrota militar en manos de Suppiluliumas y perdió mucho de su territorio en el occidente, pero retuvo su trono. Su hijo, Mattiwaza, fue convertido en vasallo de los heteos por Suppiluliumas aproximadamente en la mitad del siglo XIV. A Mattiwaza le fue dado el trono de Mitanni para ejercer su gobierno y la hija de Suppiluliumas como esposa. Al mismo tiempo, en el oriente, Asiria bajo Asurubalit I aprovechó la oportunidad y reafirmó su independencia. De esta manera, el reinado de Mitanni como potencia política quedó fuera de las páginas de la historia.

III. Contribución Cultural. La contribución cultural de los hurritas es tan importante como su logro político y aquélla duró mucho más. Como fue mencionado anteriormente, algunos textos en hurrita fueron encontrados en el sitio de Mari sobre el río Eufrates en la Mesopotamia central que datan del período de Hamurabi. Seis de estas tabletas han sido publicadas hasta ahora, las que consisten de textos religiosos escritos en estilo poético. Estos textos preceden a todos los textos hurritas anteriores por alrededor de cuatrocientos o quinientos años. Desde el sitio de *Boghazkoy han venido textos hurritas puros que incluyen un fragmento de la epopeya de Gilgamesh; pasajes cortos en hurrita esparcidos entre los textos heteos; y textos hurritas más largos con pasajes heteos en ellos. La mayoría de este material es de naturaleza religiosa y trata especialmente con rituales.

Pasajes épicos e histórico -mitológicos están también presentes. Materiales de aproximadamente este mismo período (1400 a. de J.C.) fueron también encontrados en Ras Shamra. El escrito no es silábico, sin embargo, pero consonante en naturaleza. El texto más largo contiene 72 líneas y está dividido en 17 párrafos, cada uno de los cuales es una invocación a una deidad o deidades. La mayoría de los otros textos son cortos y fragmentarios. También se descubrió una tableta de un vocabulario sumerio-hurrita, escrita en cuneiforme silábico con el sumerio en una columna y el equivalente hurrita en la otra. También hay un documento bilingüe hurrita-acadio. Otra tableta, aún sin publicar, fue compuesta en 4 idiomas en columnas paralelas, sumerio, acadio, hurrita y ugarítico. El hurrita y el acadio fueron escritos con el silabario normal acadio. El texto más importante hurrita es la carta de Tushratta encontrada en el Amarna, en Egipto. Las primeras 7 líneas están escritas en acadio y el resto de las ca. 500 líneas está en hurrita clásico. Palabras sueltas hurritas están distribuidas a través de otra de las cartas de Amarna, las tabletas de Nuzi y la larga tableta Qatna y las tabletas de Alalakh.

El lenguaje hurrita no está relacionado con ningún otro lenguaje corrientemente asociado con el semítico del Cercano Oriente, sumerio y con el indo-europeo. El hurrita es exclusivamente un idioma de sufijos. Esto significa que todos los elementos gramaticales están añadidos al fin de la palabra y ninguno se coloca al principio como en otros idiomas del Cercano Oriente. El sistema verbal es muy complicado. El hurrita tiene un gran parecido en morfología, sintaxis y vocabulario solamente con el urartiano (el idioma de la antigua Armenia).

Los hurritas sirvieron como instrumentos a través de los cuales mucha de la cultura de la Mesopotamia fluyó hacia el oeste. Ellos fueron los portadores de obras clásicas babilonias como la epopeya de Gilgamesh y el himno de Nikhal. El gran número de palabras prestadas hurritas en el heteo es un ejemplo de la deuda que los heteos tuvieron, con sus maestros hurritas. Los hurritas tomaron abundantemente de sus vecinos babilonios, pero ellos también dieron contribuciones originales a la cultura de ellos en el campo de la literatura, las prácticas sociales y el arte. Esta última área está bien demostrada por los sellos cilíndricos hurritas. Los artesanos hurritas tomaron el estilo y el tema de los sirios, siro-capadocios, casitas y del arte babilonio. El estilo mitanno es una combinación de varios elementos diversos y es rico en temas y modos de expresión. Propios de Mitanni son los árboles estilizados, los pequeños animales y las series de círculos concéntricos. Este estilo mitanno influyó en el arte glíptico de los siglos posteriores tanto en sus características estilísticas como en sus temas. Los hurritas produjeron una cerámica (loza mitana) caracterizada en su forma por copas altas y anchas, vasos con paredes finas y base de botón. La decoración pintada era usada más a menudo sobre las copas de esta loza delgada y delicada. La cerámica es de acabado fino y generalmente está hecha de una arcilla finísima. La superficie suave se prestaba para la aplicación del color. El color más común era el negro, que era algunas veces aplicado en forma de bandas sencillas alrededor de la vasija, pero más a menudo como base sobre la cual el diseño era superpuesto en blanco. El rojo era usado algunas veces como color base pero no tan a menudo como el negro. El color castaño era menos frecuente. El diseño tenía una tendencia marcada hacia formas geométricas. El rollo corredizo era un tema favorito. Una línea simple en zigzag es común. También los círculos eran temas comunes. Las formas de planta eran usadas algunas veces en conjunto con diseños geométricos. Los animales se usaban en un número de diseños. A causa de la fina calidad de esta cerámica y porque está relacionada íntimamente con los edificios reales puede haber sido una loza lujosa.

La religión hurrita ha sido sugerida arriba en referencia al himno de Nikkal. Esta consorte del dios-luna Sin, llamada Ningal en Harrán, era la figura destacada entre los hurritas y este himno a ella fue probablemente transmitido a través de ellos. Del tratado hecho entre Suppiluliumas y Mattiwaza se sabe que este último invoca a las deidades védicas Mithra, Indra, Varuna y las Nasatyas. Ellos adoptaron también dioses de los mesopotámicos, entre los cuales Istar fue prominente. Además de estos dioses foráneos, los hurritas también adoraron sus propios dioses. Teshup es el dios de la tormenta y Hepa, su consorte, es la diosa del sol o diosa-madre. También estuvieron presentes Shaushka y Shimki, el dios-sol. Kumarpi es la cabeza del panteón hurrita. Los hurritas tuvieron tanto éxito en pasar sus dioses como lo fueron en otros aspectos de su cultura, ya que los dioses hurritas eran más prominentes en los textos heteos que los dioses heteos mismos. Todavía más importante para el estudiante bíblico, sin embargo, es la influencia hurrita en las áreas de la práctica legal y las costumbres sociales. Una semejanza muy estrecha existe entre las costumbres encontradas en el libro del Génesis y las encontradas en la ciudad hurrita de Nuzi.

IV. Material Bíblico. Como se indica anteriormente, las fuentes cuneiformes de Taanach, Amarna y Siquem dan testimonio de una importante población hurrita en la Palestina central de la era patriarcal. La Biblia también señala este hecho. En el texto hebreo del Antiguo Testamento el nombre “heveo” ocurre varias veces. El texto griego del Antiguo Testamento (LXX) substituye la palabra chorraios por el hebreo en Gn. 36:2 y Jos. 9:7. El griego en estos pasajes refleja el hebreo “horeo” el cual es usado para designar a los antiguos habitantes de Edom o del monte Seir que fueron derrotados por Quedorlaomer (Gn. 14:6) y más tarde expulsados por los hijos de Esaú (Dt. 2:12, 22). Hamor, quien es señalado como un heveo, está conectado con Siquem. Gabaón (de acuerdo con Jos. 9:7 y Jos. 11:9) tenía una población hevea. Pero como se ha visto, el griego usaba el término “horeo” en Jos. 9:7 y el material extra bíblico indica la presencia de hurritas en Siquem. Por lo tanto, parece ser que el término “heveo” realmente designa “hurritas” en estos pasajes. Esto puede ser confirmado aún más por el texto hebreo mismo que intercambia “heveo” (Gn. 36:2) con “horreos” (Gn. 36:20) cuando habla del padre de Zibeón. El término “heveo”, por lo tanto, parece ser una designación local para los hurritas. Pero no sería posible agrupar a todos los “horreos” y “heveos” en un grupo de hurritas. E. A. Speiser (“Horites”, IDB) indica que hay razones válidas para distinguir a los primeros ocupantes del monte Seir o Edom de los hurritas occidentales de Palestina propiamente. Esta confusión puede deberse a la semejanza accidental en sonido. El término como tal se refiere a los horeos preedomitas y puede reflejar la etimología tradicional semítica del “cavernario”. Cuando se refiere a la gente de Palestina, se remontaría a la raíz hurrita (huru o hurw).

Otro nombre que aparece en el Antiguo Testamento es “heteo” . En Jos. 11:3 el hebreo se lee “horeo” y el griego “heteo”. ¿Será posible que muchos, si no la mayoría de los pasajes del Antiguo Testamento que se refieren a los heteos, debieran ser reemplazados por horeos? Esto requeriría un cambio de sólo una consonante, de “t” a “r”. Siendo que el material extra bíblico indica la presencia de un considerable número de hurritas en Palestina y esto está confirmado por la Biblia; y ya que no se tiene evidencia real de los heteos tan al sur tal vez “horeo” podría ser substituido por “heteo” en muchos casos.

IDB Interpreter’s Dictionary of the Bible

El gobernador de Jerusalén lleva un nombre hurrita (Abdi-Hiba) en las cartas de Amarna. La última parte de su nombre se usa para Hiba, la diosamadre de los hurritas. Así los jebuseos, como los habitantes de la antigua Jerusalén son llamados en el Antiguo Testamento (Jos. 15:63), tienen un trasfondo hurrita. El nombre jebuseo en 2 S. 24:16 (Arauna) sugiere el ewri “señor” hurrita y respaldaría la conclusión de que los jebuseos fueron realmente hurritas.

BIBLIOGRAFIA: R. T. O’Callaghan, Aram Nabaraim, Pontifical Biblical Institute, Rome, 1948. I. J. Gelb, Hurrians and Subarians, University of Chicago, Chicago, 1944. E. A. Speiser, “Introduction to Hurrian”, AASOR XX, 1941 “Hurrians and Subarians”, JAOS LXVIII, 1948, págs. 1–13; “Ethnic Movements in the Near East in the Second Millennium B. C.”, AASOR, XIII, 1933, págs. 13–54; “Hurrians”, IDB Abingdon Press, Nashville, 1962. H. G. Güterbock, “The Hurrian Element in the Hittite Empire”, Journal of World History, II, 1954, págs. 383–394.

I

IDAMARAZ. Véanse GOZAN; HABOR, RIO

IDRIMI. Véase ALALAKH.

IDUMEA. Idumea es el término usado por los griegos y romanos para referirse al país ocupado por un pueblo conocido en el Antiguo Testamento como edomitas. Cuando los nabateos expulsaron a los edomitas fuera de su lugar tradicional, ellos se movilizaron hacia el norte a la región del Hebrón. Antípater, padre de Herodes el Grande era idumeo.

IMHOTEP. Imhotep era el visir de Djoser, el primer rey de la tercera dinastía de Egipto (ca. 2700 a. de J.C.). Su más grande monumento material es la *pirámide escalonada la cual diseñó en Saqqara para servir como un mausoleo real. Además, él tenía la reputación de haber sido sacerdote, mago y médico. Aunque ninguno de sus escritos se ha conservado, se dice que fue también autor de algunos proverbios sapienciales. Figurines de bronce de Imhotep lo representan como un hombre sentado y un papiro desenrollado sobre sus rodillas.

PIRAMIDE ESCALONADA de Djoser en Saqqara, diseñada por Imhotep. Cortesía de E. Anrich.

En el último período de Egipto, Imhotep fue adorado como un dios de sanidad e identificado con el Esculapio griego. Su capilla en Saqqara llegó a ser un sanatorio al cual los lisiados de todo Egipto se acercaban. Los griegos, quienes lo llamaron Imuthes, al igual que los egipcios, eran devotos al culto de Imhotep. Las noticias de sus poderes de sanidad circulaban por todo Egipto. Tolomeo V construyó una capilla para Imhotep en la isla de Filae.

INANNA, DESCENSO DE. Véase DESCENSO DE ISTAR.

IPUWER, ADMONICIONES DE. El nombre de Ipuwer es conocido sólo por un manuscrito defectuoso que registra una serie de informes, reproches y admoniciones para el faraón de Egipto. El contexto exacto en el cual Ipuwer presentó su discurso se desconoce. El principio y el fin del texto no se han conservado y el texto que existe se inicia con un discurso ya comenzado. La ocupación de Ipuwer es también desconocida, pero se ha señalado que era una especie de tesorero oficial que aparecía ante el rey tratando de hacerlo consciente de la verdadera situación del reino.

AASOR Annual of the American Schools of Oriental Research

Una referencia (“mentiras te son dichas”) puede indicar que Ipuwer creía que la indiferencia del rey se debía a la falta de información exacta.

El contexto histórico del discurso es un asunto en el cual generalmente los eruditos están de acuerdo. En la arenga de Ipuwer surgida en un período de problemas de la historia egipcia seguida por la disolución del antiguo imperio y frecuentemente designado como el primer período intermedio (ca. 2200–2050 a. de J.C.). Este era un tiempo caótico en el cual Egipto sufrió por la disolución del poder y de la organización del imperio antiguo. Fue un tiempo de cambio, desafío y conflicto. No fue esta una época para un rey negligente y mal informado.

Las condiciones prevalecientes son presentadas con bastantes detalles por Ipuwer. La seguridad interna había sido quebrantada. Los bandidos deambulaban por el país y existía una falta de respeto general por la ley. Los extranjeros aparecieron por todas partes y parecía haber el peligro de una invasión. El empobrecimiento económico se apoderó de la tierra. El mercado extranjero disminuyó grandemente y la producción doméstica estaba en su nivel más bajo: no se araba, al ganado se le dejaba andar suelto y sin atención, los depósitos estaban vacíos y sus guardianes muertos. Estos infortunios estaban acompañados por cambios radicales en la estructura social. El pobre había cambiado su lugar con el rico, los nobles habían desaparecido y los sirvientes tenían poco respeto por sus amos. Aun el reinado mismo estaba amenazado por hombres irresponsables. La tierra estaba girando como la rueda del alfarero, la risa se había convertido en lamento, el suicidio y la lucha sanguinaria plagaban la tierra.

Alguna de la literatura de este período refleja las fuertes corrientes de desesperación que estaban en la vida del pueblo. Un profundo pesimismo poseía las mentes y las voluntades de algunos. Pero Ipuwer no era uno de éstos. El parece haber estado más cerca de aquellos que buscaban un cambio social constructivo. No todos fueron presas de un sentido paralizador de ruina. Había quienes expresaban un creciente deseo por una vida mejor para la mayoría de la gente y un interés por el “hombre común”. Aun al siervo se le debía dignidad y justicia. Sería incorrecto llamar a Ipuwer un reformador social basándonos en los materiales existentes. Su objetivo principal parece haber sido el retorno a la estabilidad de una sociedad en fermento. Sin embargo, él fue positivo en su manera de confrontar la situación y audaz para echar la responsabilidad por el deterioro de la situación al rey a la vez que proponía que los problemas debían ser tratados de una manera enérgica.

En el intento por estimular al rey a la acción, Ipuwer siguió sus lamentaciones con una serie de imprecaciones (de las cuales se derivan las “admoniciones” del título para recordar varias disposiciones tocantes a la adoración). El también describe al gobernador ideal como alguien que no tenía maldad en su corazón, que cuidaba de su pueblo como un buen pastor. No es posible precisar si él estaba pensando en un gobernador ideal del pasado (tal vez siguiendo el modelo del dios-sol Re) o si expresaba la esperanza de tal gobernador en el futuro. Esto último es más probable y algunos eruditos han visto una forma de profecía mesiánica en sus palabras. En realidad, ha sido más bien común encontrar a Ipuwer comparado con los profetas del Antiguo Testamento. Su discurso ha sido considerado como una clase de esquema de las profecías del Antiguo Testamento.

Estudio más reciente ha tendido a minimizar la similaridad entre Ipuwer y el Antiguo Testamento. Es verdad que él recuerda al lector a los profetas israelitas por su manera intrépida en la cual confronta al rey con la perturbadora denuncia de las condiciones sociales. También él pudo, antes que los profetas, haber tenido alguna esperanza de algún gobernante futuro que corregiría las equivocaciones del presente y que restauraría la seguridad perdida del territorio. Pero este deseo universal y muy humano puede ser llamado “profecía mesiánica” sólo en un sentido muy amplio. A diferencia de los profetas de Jehová, Ipuwer no habla en el nombre de un dios, ni busca ninguna manera significativa de probar que son causas espirituales las que se ocultan bajo la tormenta contemporánea. El merece un lugar de honor entre los agudos críticos de una sociedad complaciente e injusta, pero difícilmente pertenece a la línea de hombres como Amós, Isaías y Jeremías.

BIBLIOGRAFIA: A. H. Gardiner, The Admonitions of an Egyptian Sage, J. C. Hinrichs, Leipzig, 1909. Adolf Erman, The Literature of the Ancient Egyptians, trans. Aylward M. Blackman, Methuen and Company, Ltd., London, 1827, págs. 92–108. J. A. Wilson, “Egyptian Oracles and Prophecies”, ANET, ed. J. B. Pritchard, Princeton University Press, Princeton, 1955. J. H. Breasted, Development of Religion and Thought in Ancient Egypt, Harper and Brothers Publishers, New York, 1959, págs. 204–215; The Dawn of Conscience, Charles Scribner’s Sons, New York, 1933, págs. 194–200.

IRAN. Véase PERSIA.

ISIN. Después de la caída de la 3a. dinastía de Ur, los *amorreos tomaron el control de la región de Mesopotamia, que incluía el territorio de *Sumer y *Acadia. Un gobernador llamado Ishbi-Irra, de *Mari, tomó el trono de Isin, a ochenta kilómetros al noroeste de *Uruk y estableció una dinastía que duró 225 años. Ishbi-Irra comenzó su reinado ca. 1952 a. de J.C. y su dinastía llegó a su fin ca. 1728 a. de J.C., cuando Rim-Sin, de *Larsa, conquistó Isin. Rim-Sin era contemporáneo de *Hamurabi, de Babilonia. *Lipit-Istar, de Isin, quien gobern ó desde ca. 1864 hasta 1854 a. de J.C., elaboró un código de leyes en el lenguaje sumerio. Véase también HAMURABI, CODIGO DE.

ISRAEL. El término Israel puede significar: (1) un nombre alternado para el patriarca bíblico Jacob (Gn. 32:38); (2) el nombre colectivo de las 12 tribus que trazaron sus antepasados hasta Jacob (Gn. 32:32; 34:7; 49:16, 28); o (3) El reino del norte que se rebeló contra el hijo de Salomón y escogió a Jeroboam I como su rey (ca. 922 a. de J.C.). En este sentido el reino de Israel se distinguía del reino del sur o Judá. El reino del norte, Israel, cayó en el 722 a. de J.C., cuando su capital, *Samaria, fue tomada por los asirios.

La referencia arqueológica más antigua al pueblo de Israel aparece en la estela de *Merneptah (ca. 1230 a. de J.C.). Los reyes israelitas Acab y Omri son mencionados en las inscripciones de Salmanasar III de Asiria (véase el OBELISCO NEGRO DE SALMANASAR). La inscripción de Mesa de Moab contenida en la piedra *moabita describe las relaciones entre Moab e Israel.

ISRAEL, ESTELA DE Véase MERNEPTAH.

ISTAR, DESCENSO DE. Véase DESCENSO DE ISTAR.

ITALIA. Véase ROMA.

J

JARDINES COLGANTES. Véase BABILONIA.

JARMO. En 1948, Robert J. Braidwood por parte del Instituto Oriental de Chicago, inició una serie de expediciones en Jarmo, ubicado en las tierras altas del oriente de Iraq, a 48 kms. del moderno Kirkuk. Durante los años siguientes Braidwood descubrió quince niveles diferentes de ocupación en Jarmo. Los cinco superiores contenían cerámica, pero los más bajos databan de un período anterior al us o de la cerámica. Aun en los niveles más antiguos, sin embargo, la gente tenía herramientas hechas de pedernal y obsidiana.

Aunque la mayoría de las casas más antiguas fueron edificadas rústicamente de barro pisado, los arqueólogos pudieron trazar los fundamentos de algunas que tenían los cimientos de piedra. El pueblo de Jarmo molía sus cereales con piedras de moler pero no parecen haber usado azadones, un hecho que sugiere que los granos se recogían a mano. Una de las hoces de pedernal muestra evidencias de haber sido asegurada con betún a una asa de madera.

La presencia de figurines de arcilla de cabras, ovejas, perros y cerdos—y de mujeres encintas—sugiere que el pueblo de Jarmo practicaba el culto de la fertilidad. Usaban la piedra para hacer cuentas decorativas, anillos y brazaletes que servirían tanto para un propósito mágico como ornamental. Huesos de ovejas, cabras, cerdos y bueyes descubiertos en Jarmo sugieren que algún proceso se había hecho en la domesticación de animales.

Las herramientas hechas de obsidiana ofrecen evidencia de que el pueblo de Jarmo estuvo envuelto en comercio con otros pueblos, ya que la fuente más cercana de obsidiana estaba en una región alrededor del lago Van a 402 kms. de distancia. El método de radio carbono 14 para fechar material orgánico ha sido útil en establecer las fechas de la cultura de Jarmo. El probar las conchas del caracol de tierra descubiertas en Jarmo da evidencia de que la colonización data del período entre 5077 y 4537 a. de J.C.

Desde su base en Jarmo, Braidwood y sus colegas también excavaron Karim Shahir a 2 kms. de distancia. Aquí también había evidencias de antiguas colonizaciones, pero la vida era aún más primitiva allí que lo que había sido en Jarmo. No había hoces ni herramientas de pedernal en Karim Shahir, la cual fue probablemente colonizada ca. 6000 a. de J.C.

Alrededor de 2000 años pasaron entre la colonización neolítica pre cerámica en Jarmo y los comienzos de la historia entre los sumerios del sur de la Mesopotamia. Los arqueólogos usaron el estudio de la cerámica como una base conveniente para estudiar los cambios culturales durante este tiempo. La cultura de Jarmo parece haber sido sucedida por una que fue primero identificada en el promontorio de *Tell Hassuna en el río Tigris cerca de la antigua *Asur.

BIBLIOGRAFIA: Robert J. Braidwood, “Jarmo; a Village of Early Farmers in Iraq”, Antiquity, XXIV, 1950, págs. 189–195. Robert J. Braidwood, “From Cave to Village”, Scientific American, CLXXXVII, 1932, págs. 62–66. Linda Braidwood, Digging Beyond the Tigris, H. Schulman, New York, 1953.

JAVAN. Jaban, el nombre de uno de los descendientes de Jafet, aparece como Yamanu en las inscripciones asirias de Sargón II y sin duda relacionado con el Ioanes (ionianos) de la Ilíada de Homero (xiii, 685). Una inscripción del sur de Arabia menciona Ywnm como un país del cual se traían las mujeres que servían en el templo. Ezequiel también menciona a Javan entre las naciones involucradas en el comercio de esclavos (Ez. 27:13).

JEBEL MUSA. Véase SINAI.

JEBUSEOS. Los habitantes cananeos del territorio de *Jerusalén y sus inmediaciones fueron llamados jebuseos (Nm. 13:29; Jos. 11:3). Durante la edad de Amarna (siglos XV y XIV a. de J.C.) la ciudad de Jerusalén estuvo gobernada por Abdi-Hiba, cuyo nombre no es semítico, sino probablemente *hurrita. Arauna u Ornán, un gobernador jebuseo posterior (2 S. 24:24) parece haber tenido también un nombre hurrita. Joab, general de David, tomó a Jerusalén de los jebuseos (2 S. 5:6).

JEMDET NASR. El último período de la prehistoria mesopotámica ostenta el nombre típico de Jemdet Nasr, un promontorio cerca de la antigua Babilonia. La cerámica de Jemdet Nasr estaba pintada con diseños negros y amarillos y una cultura que se desarrollaba rápidamente produjo utensilios de bronce tanto como de piedra. La escritura pictográfica cuneiforme que fue observada primero en *Uruk, aparece en una forma más avanzada durante el período de Jemdet Nasr y la escultura en piedra se desarrolló hasta convertirse en un arte. El mercado y el comercio estaban altamente desarrollados entre el pueblo de Jemdet Nasr, y el arte de la escritura se extendió hasta el momento en que se entra de lleno a la luz de la historia. El período de Jemdet Nasr se extiende desde ca. 3500 hasta ca. 3000 a. de J.C. El sitio fue excavado por S. Langdon y L. C. Watelin durante la temporada de 1925–26.

BIBLIOGRAFIA: Henry Field and Richard A. Martin, “Painted Pottery from Jemdet Nasr, Iraq”, AJA, XXXIX, 1935, págs. 310–320. Henry Field, “Human Remains from Jemdet Nasr, Mesopotamia”, Journal of the Royal Asiatic Society, 1932, págs. 967–970. Donald Benjamin Hardin, “A Typological Examination of Sumerian Pottery from Jamdet Nasr and Kish”, Iraq. I, 1934, págs. 30–44. E. MacKay, Report on Excavations at Jemdat Nasr, 1931.

JERABLUS, JERABIS. Véase CARQUEMIS.

JERASH. Véase GERASA.

JERICO (ANTIGUO TESTAMENTO). Un promontorio alargado conocido como Tell es-Sultán cubre los restos del Jericó prehistórico y del Antiguo Testamento. Descansa a 19 kms. al norte del mar Muerto sobre el lado occidental del valle del Jordán. Un copioso manantial brota constantemente del extremo oriental del promontorio y llena el moderno oasis de Eriha que se extiende hasta el río Jordán. La fuente atrajo colonizadores para el año 8000 a. de J.C. y para el año 7000 a. de J.C., se construyó una ciudad amurallada de 3 ha., la ciudad más antigua que se conoce en el mundo.

Al estar a 25 mts. bajo el nivel del mar, Jericó tiene un clima semitropical. Las temperaturas alcanzan a 48º C., en el verano, y la caída anual de agua es de 10 cms. Sin embargo, sus valores estratégicos siempre han superado sus desventajas. La ciudad dominó el mercado de la sal, el azufre y el betún, productos naturales de la región del mar Muerto y se ubicaba a ambos lados de la histórica entrada oriental al terreno montañoso de Palestina. Jericó fue destruida en el siglo XIV a. de J.C., presumiblemente por el ejército de Josué y dejó de ser una ciudad de importancia hasta los tiempos del Nuevo Testamento.

Por ca. 100 años la atención de los arqueólogos fue grande hacia Jericó. Charles Warren comenzó un trabajo exploratorio en el extremo sur del promontorio en 1867 y habiendo hecho la excavación en el centro de una pared de adobe de la edad del bronce inferior, declaró que no había nada que hallar en el sitio. Una expedición austroalemana dirigida por E. Sellin y C. Watzinger llevó a cabo excavaciones extensas en 1907–1909 y penetró los niveles neolíticos de la trinchera sur. Pero a causa del limitado conocimiento técnico disponible en ese tiempo el significado cronológico e histórico de los hallazgos no fue descubierto.

AJA American Journal of Archaeology

mts. metros
cms. centímetros
a. de antes de Jesucrito
ca. cerca de, aproximadamente

John Garstang dirigió la expedición de la Escuela Británica de Arqueología que excavó el sitio desde 1930 hasta 1936 y trajo a luz los niveles neolíticos precerámicos que datan del 5000 a. de J.C. Garstang descubrió unas 25 tumbas que se extendían desde el bronce inferior hasta la edad del hierro II y las excavaciones en el promontorio revelaron la rica historia de la ciudad durante las edades inferior e intermedia del bronce. Para los eruditos bíblicos el descubrimiento más interesante de Garstang fue su ciudad IV que pertenecía al período superior del bronce la cual él dijo que fue destruida alrededor del 1400–1385 a. de J.C., por el ejército de Josué.

Una expedición de la Escuela Británica de Arqueología dirigida por Kathleen M. Kenyon excavó en Jericó desde 1952 hasta 1958. Fueron perfeccionadas y utilizadas técnicas avanzadas de excavación estratigráfica controlada y recuperada mucha información hasta entonces perdida en el basural. La singular ciudad prehistórica de Jericó fue resucitada del polvo de los adobes gastados y de las piedras caídas. Fue recuperada una secuencia precisa de las culturas desde la primera colonización allá por la primavera del 8000 a. de J.C. a la ciudad que cayó ante los invasores israelitas. Desde el fenomenal descubrimiento de 505 tumbas adicionales, una cantidad de materiales funerarios como la cerámica, ornamentos personales, depósitos de comida, vestidos, armas, muebles, restos de esqueletos y aun dibujos en la roca produjeron información que dio vida al marco de referencia de las culturas sucesivas y puso a los pueblos nuevamente en el escenario de la historia.

EXCAVACIONES EN JERICO del Antiguo Testamento con el Monte de Tentación en el fondo. Cortesía de Giovanni Trimboli.

I. Períodos de Ocupación. Es evidente, por los informes preliminares de las excavaciones de 1952 al 1958, que las designaciones de los niveles por Garstang serán revisadas en el Vol. III de Kenyon Excavaciones en Jericó próximo a salir. Por lo tanto, los períodos de ocupación indicadospor los últimos informes se describen aquí.

A. Mesolítico. Mientras el hombre *natufiano habitaba en cavernas en el monte Carmelo, una colonización se llevó a cabo junto a la fuente de Jericó. Madera carbonizada de una estructura en forma de altar en la base del promontorio sobre el lecho rocoso produjo una fecha por el carbono 14 de 7800 a. de J.C. (con una aproximación de más o menos 210 años). Pedernales en forma de luneta y una cabeza de carbón de hueso asociaron la colonización con la cultura natufiana en el monte Carmelo. De este modo, Jericó parece ser la primera ciudad del Antiguo Testamento que puede trazar su historia remontándose arqueológicamente a la prehistoria cuando el hombre hizo la transición de la vida nómada a la de un habitante sedentario de villas y probablemente un agricultor. Unos 4 mts. de los niveles de ocupación de tierra apisonada permanecen en el núcleo del promontorio de las habitaciones circulares de paredes de cuero de estos pueblos.

B. Neolítico. Cuatro culturas neolíticas distintas han sido identificadas en Jericó las que cubren ca. el período de 7000 a 4000 a. de J.C. Las 2 que preceden la introducción de la cerámica ca. 5000 a. de J.C., se designan precerámica neolítica A y B, mientras que las otras 2 culturas posteriores al 5000 a. de J.C., son llamadas cerámica neolítica A y B.

1. Precerámica Neolítica A. Un pueblo increíblemente enérgico capturó la villa de Jericó y construyó la primera ciudad amurallada de que se tenga noticia en el mundo. Una pared de piedra de 2 mts. de ancho y 0, 8 kms. en circunferencia fue construida sin la ayuda de herramientas metálicas o máquinas transportadoras. La pared sobrevive en un punto a 4 mts. de altura y probablemente alcanzaba 7 mts. en su altura original. Alrededor de su base exterior la muralla fue incrustada en un pozo de roca sólida de 8 mts. de ancho y 3 mts. de profundidad. Una torre de piedra circular, estilizada de acuerdo con las casas de piedra curvilíneas, fue construida a una altura de 9 mts. dentro de la muralla oriental. Carbones de madera de la fase última de una casa asociada dicron la fecha del radio carbono 14 de 6850 a. de J.C., (con ca. más o menos 210 años). La torre original y las defensas datarían del 7000 a. de J.C.

kms. kilómetros

Al principio se pensó que un sistema elaborado de irrigación fue responsable por la repentina riqueza evidente en Jericó. Es más probable, sin embargo, que la ciudad controlara el comercio de la sal, el azufre y el betún, productos naturales del mar Muerto y de estos productos adquirió la riqueza necesaria para su empresa única de construcción.

2. Precerámica Neolítica B. Para el año 6250 a. de J.C. (con una aproximación de más o menos 200 años) la ciudad fue abandonada y, después de un lapso apreciable, fue ocupada de nuevo por un pueblo con nuevas tradiciones culturales. Característicamente ellos construyeron casas rectangulares de adobe y les pusieron piso de yeso que fue barnizado con un acabado brillante. Posteriormente las murallas de la ciudad fueron reconstruidas sobre las ruinas de la cultura anterior. ¡El período largo de ocupación por parte del pueblo llamado ‘piso de yeso’, causó una acumulación de escombros en el montículo a una elevación de 14 mts. sobre el lecho rocoso!

Como sus predecesores, la gente del precerámico neolítico B enterró a sus muertos debajo de los pisos de sus casas. Es probable que se creyera que los muertos tenían futuro sólo asociados con los miembros vivientes de la familia. Un descubrimiento sorprendente de 10 calaveras enyesadas enfatiza la estrecha asociación entre los vivos y los muertos. Las calaveras fueron removidas de algunos individuos después del entierro inicial y los rasgos faciales fueron modelados en las calaveras hasta el punto de insertar conchas en las órbitas de los ojos y pintarrajear arriba de la boca para el bigote. Las calaveras enyesadas probablemente se veneraban por los miembros vivos de la familia y la presencia casi física de la persona representada por la calavera debe haber sido de considerable influencia.

3. Cerámica Neolítica A y B. Después de una considerable brecha de ocupación durante la cual el tiempo arrojó polvo hasta cubrir las ruinas de la cultura precedente, Jericó fue colonizada ca. 4750 a. de J.C., por los moradorcs de hoyos que conocieron el arte de la manufactura de la cerámica. Estos representan una regresión cultural debido a que las casas medio subterráneas y las superficies de los sitios de campamento fueron inferiores a la arquitectura de las culturas precerámicas. Antes del 4000 a. de J.C., al pueblo de la cerámica A se le unieron elementos culturales nuevos designados como cerámica B, los cuales introdujeron un tipo crudo de arquitectura de adobes. Este último pueblo ofrece un vínculo con las culturas de otros lugares. Cerámica similar se encontró en el valle de Yarmuk, Siquem, Biblos y otros sitios alrededor del límite norte del fértil creciente.

C. Edad del Bronce Inferior. Jericó estuvo desocupada durante el período calcolítico (4000–3250 a. de J.C.) de la vecina Ghassul, pero para el 3250 a. de J.C., los nómadas estaban acampados en el montículo. De la fase del campamento que Kenyon llama protourbana permanecen algunas tumbas interesantes de roca cortada. La tumba A 94 contiene evidencias de posibles cremaciones. Es posible que estos esqueletos acumulados fueran quemados en una cámara subterránea para hacer lugar para entierros adicionales. De modo que las cremaciones no eran de cuerpos completos. El descubrimiento de más de 300 calaveras en la tumba K2, data inmediatamente después de la tumba A 94 e indica que la cremación de huesos acumulados fue descontinuada y la mayoría de los huesos, con excepción de las calaveras, fueron simplemente arrojados fuera de la tumba.

Jericó tenía una variada historia como ciudad amurallada entre 2900 y 2300 a. de J.C. Diecisiete fases de reconstrucción son evidentes en el lado occidental de las murallas. Los terremotos, que ocurrían tan a menudo como cuatro veces en un siglo, a menudo derrumbaban las defensas de adobe, y en una ocasión un enemigo amontonó matorrales en la pared sur prendiéndoles fuego lo cual dejó 1, 8 mts. de cenizas, quemando las vigas de madera de la pared y de la ciudad. Alrededor del 2300 a. de J.C., los invasores nómadas destruyeron la ciudad e introdujeron una nueva cultura llamada intermedia entre el bronce inferior y el bronce intermedio por Kenyon.

D. Edad del Bronce Intermedio. La fase intermedia entre 2300 y 1900 a. de J.C., está representada principalmente por unas 400 tumbas que contienen dagas de cobre, cerámica cruda y generalmente tumbas individuales. Esta fue principalmente una fase de campamento ya que sólo un nivel muy pequeño de arquitectura en el promontorio puede ser asociado con ella. La última parte de este período ha sido asociada con Abraham por Glueck y Albright, pero el período del bronce intermedio II A de Albright de 1900–1750 a. de J.C., con el cual Wright asocia a Abraham se encuentra en Jericó en los restos de sólo una tumba.

Cinco fases del período de los hiksos 1750–1550 a. de J.C. han sido identificadas por Kenyon en Jericó. Durante la mayor parte del tiempo la ciudad estuvo fortificada con una inmensa pendiente revocada que alcanzaba la parte inferior del promontorio. En la parte superior del declive estaba la muralla de la ciudad, una parte de la cual aún sobrevive en el extremo norte del promontorio como su resto más alto. La larga falda de 350 era una protección contra los recientemente creados arietes.

De las tumbas de este período vienen los únicos depósitos conservados de alimento de los tiempos antiguos. Se encontraron platos grandes de cordero asado, bandejas de granadas y vasos recubiertos de sedimento de un líquido no identificado. De una manera extraña, fueron depositados huevos de avestruz con los entierros. Parece que había un significado religioso en los depósitos de alimentos ya que las granadas eran símbolos de la religión de la fertilidad, con los árboles algunas veces representando al árbol de la vida. La inclusión de carne de cordero sólo puede indicar que el baalismo con sus símbolos de bueyes no había penetrado en Jericó en este tiempo. Esto es interesante en vista del hecho de que el patriarca José debe ser ubicado en alguna parte del período de los hiksos.

E. Edad del Bronce Superior. Después de la destrucción egipcia del Jericó de los hiksos ca. 1550 a. de J.C., hubo un lapso en la ocupación de la ciudad hasta el 1400 a. de J.C., La cerámica de las tumbas 4, 5 y 13 indica que la ciudad estuvo ocupada a lo menos nominalmente entre 1400 y 1300 a. de J.C. Sobre el promontorio mismo se encontraron sólo los fundamentos de una pared y 1 mt.2 del piso de una casa, los cuales pueden fecharse en este período. Ni las murallas de la ciudad ni otras estructuras sobrevivieron a la erosión de largos siglos de abandono después del siglo XIV a. de J.C. Presumiblemente esta es la ciudad cuyas murallas cayeron ante el ejército de Josué.

F. Edad del Hierro. No hay evidencia de una ciudad de Jericó amurallada en la edad del hierro. Un número de edificios fechables a los siglos VIII o VII a. de J.C., fueron excavados por la expedición austro-alemana y fueron encontradas estructuras del siglo VII a. de J.C., en las últimas excavaciones. Cerámica y estructuras fueron encontradas en las faldas inferiores del montículo indicando así que la colonización fue extensa y sin fortificaciones. Esta ocupación probablemente continuó hasta cautividad babilónica en el 587 a. de J.C.

II. Josué y la Caída de Jericó. El dramático relato de la captura de Jericó se encuentra en jos. 6:1-27. Rodeada por las fuerzas israelitas, la ciudad fue sellada en preparación para un ataque. Sorpresivamente, Josué ordenó a su ejército marchar alrededor de la ciudad en lugar de montar un ataque. Por seis días los sacerdotes guiaron a los guerreros de Josué una vez al día alrededor de la ciudad y después de marchar alrededor de ésta siete veces, al séptimo día, los sacerdotes tocaron las trompetas, la multitud gritó y las paredes de Jericó cayeron. Los israelitas entraron en la ciudad y la tomaron. Cuando las casas hubieron sido saqueadas de sus objetos valiosos, la ciudad fue quemada y abandonada en ruinas bajo maldición.

Aceptando la identificación correcta del sitio del Jericó del Antiguo Testamento con Tell es-Sultán, hay dos hechos relacionados con la captura de la ciudad por Josué que debieran ser iluminados por las excavaciones. Primero, se indica que las paredes cayeron, aparentemente por una gran fisura, la cual hizo que se inclinaran hacia la falda del montículo. Y segundo, la destrucción de la ciudad entera por fuego debiera haber dejado un apreciable depósito de cenizas sobre las ruinas de la ciudad del bronce superior.

A. La interpretación de Garstang de la caída Jericó. El primer arqueólogo que trató de encontrar evidencias de las ruinas de la ciudad fue John Garstang y sus descubrimientos evidentemente tuvieron éxito, siendo aceptados por la erudición en general, aun en algunos de los últimos comentarios sobre la Biblia. Tres líneas mayores de evidencia arqueológica se usaron para reconstruir el saqueo de Jericó por los israelitas bajo Josué.

Del informe de campo de Garstang fechado el 2 de marzo de 1930 está tomada la siguiente descripción: “Las principales defensas de Jericó en la edad del bronce superior seguían el borde superior del promontorio de la ciudad y abarcaban dos murallas paralelas, la exterior de 2 mts. y la interior de 4 mts. de espesor. Las investigaciones a lo largo del lado occidental muestran constants rastros de destrucción y conflagración. La pared exterior sufrió más, cayendo sus restos por la falda. La muralla interior se preservó sólo donde colinda con la ciudadela o torre, a una altura de 5, 5 mts. … Trazas de fuego intenso son fáciles de ver, incluyendo las masas rojizas de ladrillo, las piedras partidas, la madera carbonizada y las cenizas. Las casas a lo largo de la muralla se encontraron quemadas hasta el piso, sus techos caídos sobre la cerámica doméstica adentro.” Fueron publicadas buenas fotografías y una sección escalada de las paredes tipo casamata para apoyar la interpretación anterior.

Dentro de las ruinas de las murallas se encontraron evidencias de la ciudad quemada. Sobre un borde de ladrillo de la esquina de un cuarto fue encontrada la provisión de una familia de dátiles, cebada, oliva, una pieza de pan y una cantidad de masa sin hornear, toda chamuscada pero distinguible. Esta era la triste evidencia de un pueblo aniquilado estando en plena actividad. En otra parte, la residencia real con sus cámaras de almacenaje llenas estaba quemada y una capa de 40 cms. de cenizas blancas y escombros chamuscados cubrían las ruinas. La abigarrada capa de cenizas era en verdad tan espesa y la quemazón tan completa que Garstang conjetura que el fuego había sido encendido después de una deliberada preparación. Una capa de 1, 5 mts. de espesor de cenizas entre las paredes de la ciudad apoyan su teoría. Al consagrar la ciudad como un holocausto, “consumieron la ciudad y todo lo que en ella había” (Jos. 6:24).

Desafortunadamente la evidencia de cerámica para fechar las paredes caídas y el palacio quemado fue incierta. Sin embargo, en las tumbas 4 y 5 se encontraron escarabajos sagrados de Amenhotep III quien reinó sólo en Egipto hasta ca. 1385 a. de J.C., en la época cuando el herético Akhenatón, su hijo, llegó a ser corregente. Garstang dedujo que ni los escarabajos sagrados ni la cerámica de las tumbas de la ciudad IV o del tell podían ser fechados más tarde que el 1385 a. de J.C., y que el saqueo de Jericó ocurrió entre 1411 y 1385 a. de J.C. Cuando esta conclusión fue comparada con 1 R. 6:1 en donde dice que el éxodo ocurrió 480 años antes que Salomón comenzar a edificar el templo, se halló que la evidencia bíblica de la caída de Jericó ca. 1400 a. de J.C., armonizaba con la evidencia arqueológica. Por lo tanto, la caída de la ciudad IV fue la que se describe en el libro de Josué y Garstang concluyó que el relato incorporaba la tradición de un testigo ocular.

B. Revisión del trabajo de Garstang por Kenyon. Las excavaciones en Jericó desde 1952 a 1958 requieren un nuevo examen radical de las interpretaciones de Garstang. Un cuidadoso análisis estratigráfico de las paredes de la ciudad en el pozo I indica que las paredes paralelas de Garstang eran en realidad de la edad del bronce inferior, las que pertenecieron a la ciudad mil años antes del tiempo de Josué. Además, las murallas no eran de la misma época ya que una capa de escombros que estaba sobre las paredes interiores se curvaba hacia abajo y llegaba a ser parte del fundamento de la muralla exterior. Una parte del declive de los hiksos cubría ambas murallas, pero no fue reconocida por las primeros excavadores. Los restos más altos de la muralla que permanecen en el sitio eran de la edad del bronce intermedio fechables por lo menos 150 años antes de Josué y en ninguna parte se encontraron las paredes de la ciudad de la edad del bronce superior.

El palacio de la ciudad IV de Garstang con sus cámaras de almacenaje se halló que pertenecía a la edad del bronce intermedio y que aparentemente fue destruido por los egipcios alrededor del 1550 a. de J.C., después de la expulsión de los hiksos de Egipto. La abigarrada gruesa capa de cenizas que cubría las ruinas del palacio provenía de la destrucción egipcia. Durante el perío do de 150 años de abandono, de 1550 a 1440 a. de J.C., las cenizas y escombros de la cima del tell erosionaron las faldas cubriendo las ruinas de la edad del bronce intermedio hasta una profundidad de 1, 5 mts. Esta capa no puede ser atribuida al tiempo de Josué ya que precede a la llegada más antigua posible de los israelitas por 150 años.

C. Conclusiones Presentes. Entonces ¿qué se conserva de la ciudad que cayó en manos de los israelitas? Desafortunadamente la arqueología puede ofrecer muy poca evidencia positiva. El edificio medio” de Garstang que fue construido sobre la densa capa de cenizas que cubría las ruinas de la edad del bronce medio probablemente era del bronce superior. Fue atribuido erróneamente al período de la edad del hierro por Egdón, rey de Moab (véase Jue. 3:12–26). Se encontraron restos fragmentarios de una casa en la falda oriental durante las excavaciones de 1954, los cuales pueden fecharse en la mitad del siglo XIV a. de J.C. Fueron descubiertos los fundamentos de una pared simple con ca. 1 mt.2 de piso intacto al lado de ésta. Sobre el piso habín un pequeño horno de arcilla con un jarrón cazo a su lado. Sobre el resto del área alrededor, la erosión se había llevado todos los restos de la época y la superficie moderna era más baja que el nivel del piso.

En otras partes fueron cortadas hondonadas en las ruinas de la ciudad del bronce intermedio y en algunos lugares sobresalían restos de la edad del bronce inferior. De hecho, había lugares donde las ruinas neolíticas yacían escasamente a un poco más de 1 mt. de la superficie actual. No se identificó ninguna clase de murallas fechables al tiempo de Josué. La actual conclusión es que cayó en manos de los israelitas debió de haber sido muy pequeña y que la erosión de más de quinientos años de abandono después de su captura por los israelitas destruyó casi toda la evidencia de la ciudad. La evidencia de poquísima cerámica y escarabajos sagrados tanto de las tumbas como del promontorio indica que la ciudad fue abandonada ca. 1325 a. de J.C.

BIBLIOGRAFIA: John Garstang, Liverpool Annals of Archaeology and Anthropology, Vols. XIX–XXII, 1932–1935; “The Walls of Jericho”, PEQ, 1931. John Garstang and J. B. E. Garstang, The Story of Jericho, London, Marshall, Morgan and Scott, Ltd., 1948. Kathleen M. Kenyon, Archaeology in the Holy Land, New York, Frederick A. Praeger, 1960; Digging Up Jericho, London, Ernest Benn, Ltd., 1957; Excavations at Jericho, Vol. I., Jerusalem, British School of Archaeology, 1960; “Excavations at Jericho”, PEQ, 1953–1960; “ Some Notes on the History of Jericho in the 2nd. Milennium B.C.”, PEQ, 1951. Ernst Sellin and Carl Watzinger, Jericho, Die Ergebnisse der Ausgrabungen, Leipzig, 1913.























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